Una ola de incendios catastróficos ha sumido a la isla de Maui en el archipiélago de Hawái en luto y destrucción. En el informe más reciente dado a conocer este viernes, se ha confirmado que al menos 67 personas perdieron la vida debido a los voraces incendios, que han dejado un rastro de devastación en la ciudad turística de Lahaina. Las autoridades locales describen este desastre como el peor evento natural en la historia del estado.
El gobernador de Hawái, Josh Green, manifestó en una rueda de prensa que la ciudad de Lahaina, que solía ser un destino turístico próspero y pintoresco, ahora es una escena de ruinas humeantes. Hasta 1.000 edificios han sido consumidos por las llamas, dejando a miles de personas sin hogar y provocando una necesidad urgente de alojamiento para aquellos que han perdido todo.
“La reconstrucción de Lahaina llevará muchos años”, declaró Green, mientras se esboza un plan para proporcionar refugio a los desplazados en hoteles y viviendas de alquiler turístico. El proceso de recuperación será largo y costoso, estimándose en miles de millones de dólares.
Este fuego devastador, que comenzó el martes pasado, se extendió rápidamente desde las zonas periféricas de la ciudad debido a una combinación de sequía, acumulación de combustible y ráfagas de viento de hasta 100 kilómetros por hora. El resultado fue la pérdida de uno de los tesoros históricos de Hawái: la ciudad de Lahaina, que alguna vez fue la capital del Reino de Hawái.
El esfuerzo por combatir las llamas continúa, y aunque los bomberos están haciendo progresos, varios incendios más pequeños aún están ardiendo en la isla. Los equipos de búsqueda y rescate trabajan incansablemente para recuperar a las víctimas, mientras que la ayuda federal, incluidos recursos y suministros, está llegando para apoyar en la recuperación.
