La Justicia de San Juan dictó un año de prisión preventiva a Carlos Rivero, el aspirante a gendarme imputado por el femicidio de su pareja, Camila Vecchiarello. Durante la reciente audiencia de acusación, el detenido negó la autoría del crimen y brindó una insólita declaración al sostener que la joven reaccionó de manera agresiva tras una discusión de pareja y se apuñaló a sí misma con un cuchillo.
No obstante, los resultados preliminares de la autopsia contradicen contundentemente la versión del acusado, al confirmar que el deceso se produjo por una hemorragia severa causada por más de diez heridas de arma blanca. Los estudios forenses también revelaron que la víctima cursaba un embarazo de pocas semanas, hecho que Rivero aseguró desconocer. En cuanto a las lesiones que el imputado presentaba en su propio cuerpo, este declaró ante las autoridades que intentó quitarse la vida al sospechar que sería responsabilizado del hecho.
Tras escuchar su testimonio, el Ministerio Público Fiscal lo imputó formalmente por el delito de homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, figura penal que prevé una condena a prisión perpetua. Como parte de los elementos probatorios fundamentales que complican la situación procesal del detenido, los investigadores incorporaron a la causa una nota manuscrita redactada por el propio acusado que fue hallada en la escena del crimen.
