En el Hospital Misericordia de Córdoba capital, una situación desató una investigación que culminó con la imputación y procesamiento de una pareja cordobesa. Lo que inicialmente parecía una visita rutinaria al sector de Neonatología para una mujer con un bebé recién nacido, tomó un giro inesperado.
La mujer afirmó no ser la madre del niño, sino que su esposo era el progenitor, mencionando también a otra joven relacionada con la situación. A medida que se descubrían indicios sospechosos, la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia de Córdoba (Senaf) intervino en el caso.
Las consecuencias de este enigma llevaron al procesamiento de la pareja. El juez a cargo de la causa declaró su incompetencia territorial, siendo otro juez de Santiago del Estero quien procesó a la pareja por supresión de identidad y uso de documentos falsos.
Un elemento crucial en este enigma fue la partida de nacimiento del bebé, que indicaba que el niño había sido registrado en la localidad santiagueña de Limache. Sin embargo, algunos datos, como la identidad del presunto padre y de la madre, despertaron la sospecha de las autoridades del hospital.
Más detalles sobre la historia se volvieron igualmente intrigantes. La mujer que llevó al bebé afirmó ser la responsable del niño, pero que su esposo era el padre. No obstante, el personal médico comenzó a notar indicios de supresión de identidad.
La explicación de la pareja no coincidía. Según su versión, el esposo habría mantenido una relación extramatrimonial que resultó en el nacimiento del niño, de la cual se enteraron después. Afirman que tomaron la decisión de criar al niño, pero la historia de cómo llegaron a tenerlo levanta aún más preguntas.
La madre biológica del niño, localizada posteriormente, confirmó que entregó a su hijo recién nacido a esta pareja por razones personales y circunstancias difíciles. Sin embargo, la narrativa de cómo ocurrió esto y las personas involucradas se vuelve complicada.
El caso culminó con el procesamiento de la pareja. Aunque apelaron la decisión, la Cámara Federal de Tucumán respaldó el fallo, destacando la importancia del interés superior del niño y del derecho del niño a su identidad en la causa. Argumentaron que la confesión de los imputados no fue el único factor considerado, ya que se evaluó en conjunto con otros testimonios y pruebas.
