Las principales petroleras del país comenzaron a aplicar incrementos de entre el 2% y el 5% en los valores de los combustibles en surtidor, con variaciones según cada región de la Argentina. Por el momento, la firma estatal YPF no modificó sus pizarras, aunque en el sector no descartan que se acople a la medida en las próximas horas.
La decisión comercial deja sin efecto el esquema de contención de precios que las compañías y las refinadoras venían sosteniendo desde mayo. Dicho mecanismo contemplaba amortiguar el impacto tarifario local frente a la volatilidad internacional, siempre que la cotización del crudo no desbordara ciertos márgenes operativos.
El detonante del ajuste responde a la escalada en los mercados energéticos globales. La cotización internacional del barril de crudo Brent volvió a quebrar la barrera de los 100 dólares y alcanzó los 105 dólares, impulsada por las tensiones geopolíticas y los cruces diplomáticos entre Estados Unidos e Irán.
Frente a la disparada de los costos de producción y la imposibilidad de sostener las compensaciones acordadas, las empresas privadas avanzaron con la actualización de tarifas, generando una nueva presión sobre los costos logísticos y los índices generales de precios.
