Una reciente investigación científica sobre los restos fósiles del dinosaurio Bonapartenykus ultimus, hallados en la provincia de Río Negro, ha proporcionado datos reveladores sobre esta especie que habitó la Patagonia hace millones de años. La Dirección de Patrimonio y Museos de la Secretaría de Cultura provincial confirmó que los nuevos estudios determinaron que este ejemplar poseía un tamaño considerablemente mayor al de sus parientes del hemisferio norte y presentaba huesos neumatizados, una característica de cavidades internas de aire que comparte con las aves modernas.
Los fósiles analizados fueron recuperados en el yacimiento Arriagada III, situado en Salitral Ojo de Agua, cerca de la ciudad de General Roca, y se encuentran bajo resguardo en el Museo Provincial Carlos Ameghino de Cipolletti. El hallazgo original de esta especie se remonta a principios de 2012 y su nombre fue otorgado en homenaje al célebre paleontólogo argentino José F. Bonaparte. A principios de 2025, la aplicación de tecnología de difracción de rayos X permitió confirmar que otros restos hallados en la misma zona pertenecen a esta especie, facilitando una reconstrucción más precisa de su anatomía en sectores clave como el cuello, la cola y la cintura pectoral.
Los resultados de la investigación, publicados en la revista especializada Historical Biology, señalan que estos ejemplares patagónicos alcanzaban hasta 3,5 metros de longitud. A diferencia de otras especies relacionadas, el Bonapartenykus desarrolló extremidades posteriores más cortas pero sumamente robustas, junto con una musculatura prominente en la zona de los hombros. Estos rasgos sugieren que, tras la separación de los continentes, este linaje evolucionó de forma independiente en la región austral, desarrollando una contextura física más fuerte y adaptada a las condiciones ambientales de la antigua Patagonia.
