La aparición de la subcultura de los “therians” se instaló en la agenda mediática regional tras conocerse el preocupante relato de una madre. Según el testimonio brindado en nuestro medio, su hija fue mordida en el tobillo por un adolescente que se autopercibe como un animal, en la vía pública, cuando un grupo de jóvenes estaban en “shift” en la zona de calle Córdoba. El hecho dejó a la familia impactada y abrió un complejo debate sobre esta identidad.
Un therian es una persona que se identifica interna y espiritualmente como un animal, ya sea real o extinto, manifestando una conexión que va más allá de un simple juego o un disfraz, ya que aseguran sentir reacciones y emociones propias de la especie con la que se identifican.
A diferencia del cosplay o de actividades recreativas, el movimiento therian se basa en una identidad psicológica o espiritual donde el individuo experimenta momentos denominados como “shifts”, en los cuales sus reacciones se alinean más con las de un animal que con las de un humano. Si bien la comunidad se define como diversa y no necesariamente vinculada a lo estético, este reciente incidente de agresión física en la zona ha encendido las alarmas sobre los límites de estas conductas en el ámbito social. El caso ya genera una fuerte repercusión mientras se intenta comprender este fenómeno que mezcla la identidad personal con comportamientos instintivos.
