El director de un establecimiento en la provincia de Neuquén fue imputado por la muerte de Joaquín Gatto, un niño de 12 años que falleció luego de que un arco de fútbol cayera sobre su pecho mientras jugaba en un predio perteneciente a la Orden Salesiana.
La acusación fue formulada por el fiscal jefe Gastón Ávila y la asistente letrada Lucila Maggiora contra H.F.C., quien se desempeñaba como director del establecimiento del que depende el Colegio Ceferino Namuncurá de Junín de los Andes. Según la investigación, el imputado habría incumplido los deberes de cuidado que le correspondían respecto de las condiciones de seguridad de los arcos instalados en el predio.
El hecho ocurrió el 4 de enero de 2026, cuando Joaquín participaba de actividades recreativas en el sector conocido como planta de campamento. Allí se encontraba alojado junto a un grupo de exploradores del Colegio Don Bosco de Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires. De acuerdo con la reconstrucción realizada por la fiscalía, el menor se balanceó sobre uno de los arcos de fútbol y la estructura cedió, desplomándose sobre él.
Durante la audiencia, los representantes del Ministerio Público Fiscal señalaron que el arco no contaba con una adecuada fijación al suelo, ya que no estaba estaqueado ni cementado. Además, presentaba un desnivel estructural que provocaba que parte de los caños permanecieran suspendidos respecto de la superficie.
La estructura tenía dimensiones reglamentarias, con 7,40 metros de largo por 2,40 metros de alto, y un peso aproximado de 160 kilogramos. Como consecuencia del impacto, el niño sufrió lesiones de extrema gravedad y falleció dos días después, el 6 de enero.
Tras analizar los elementos presentados por la fiscalía, el juez de garantías Maximiliano Bagnat avaló la formulación de cargos contra el acusado y estableció un plazo de tres meses para completar la investigación y avanzar con la recolección de pruebas que permitan esclarecer las responsabilidades en el caso.
