Durante el fin de semana, las redes sociales se inundaron de mensajes pidiendo apoyo y cadenas de oración para Dylan Reyna, un nene de 8 años, quien había sufrido complicaciones en pulmones, riñones y corazón tras la picadura de una araña, la famosa “araña del rincón”. El nene se encontraba en coma y estado crítico, y la noticia de su estado de salud había conmocionado a la ciudad.
Sin embargo, en las últimas horas, la mamá de Dylan informó a través de un mensaje de WhatsApp que su hijo había salido del coma. “Estuve hablando con él y quiere hacer una fiesta cuando llegue a casa para invitar a todos sus amigos de fútbol, del colegio, de la iglesia y a sus primos”, expresó la madre a los profesores de la escuela de fútbol a donde asiste su hijo.
Dylan continúa internado en el Hospital de Niños de Córdoba capital, donde los médicos siguen de cerca su evolución.
La reclusa chilena, también llamada araña de rincón, araña violinista o araña de los rincones (Loxosceles laeta) es una especie de araña araneomorfa de la familia Sicariidae (antes, de la familia Loxoscelidae) que suele esconderse en grietas y rincones de difícil acceso, de ahí su nombre. Es considerada como la más peligrosa de las arañas del género Loxosceles, ya que su mordedura produce frecuentemente reacciones sistémicas severas e incluso la muerte. La araña Sicarius está emparentada con esta araña y, por ende, también se considera peligrosa.
Loxosceles laeta es nativa de América del Sur. Es muy común en Chile, Perú, Ecuador, Bolivia, Argentina, Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil.
Es una de las mayores especies de Loxosceles; mide generalmente de 8 a 30 mm con las patas extendidas. Como la mayoría de las especies de Loxosceles, es marrón y tiene marcas en el lado dorsal del tórax con una línea negra que parte de ahí con forma de violín, cuyo cuello apunta a la parte posterior de la araña, lo que le da su nombre en áreas de habla inglesa, fiddleback spider («araña espalda de violín»). Cuando el dibujo de violín no es visible se han de examinar los ojos para su correcta identificación. A diferencia de la mayoría de las arañas que tienen 8 ojos, las arañas reclusas tienen 6 ojos organizados en pares (díadas) con un par mediano frontal más grande y 2 pares laterales muy pequeños que le proporcionan una visión de 300º.
Es de contextura más bien gruesa y pilosa. Se mimetiza fácilmente con su medio ambiente gracias a su color negro, pardo, rojizo-verdoso, ceniza-verdoso o ceniza-pardo. La hembra es más grande y de opistosoma más prominente que el macho, siendo la hembra considerada más peligrosa.
