Una investigación bioantropológica de gran alcance, liderada por el investigador del CONICET Rodrigo Nores (IDACOR, CONICET-UNC) y publicada en la prestigiosa revista Nature, acaba de reescribir parte de la historia genética de Sudamérica. El estudio, que contó con la colaboración de la Universidad de Harvard, reveló la existencia de un linaje genético completamente propio y desconocido hasta ahora, con una antigüedad de 8.500 años en el centro de Argentina.
El descubrimiento se basó en el análisis de ADN extraído de dientes y restos de más de 300 individuos de contextos arqueológicos del centro y norte de Argentina, incluyendo 29 muestras cruciales de la provincia de Córdoba.
El hallazgo central es que este antiguo linaje genético, que surgió hace 8.500 años, no desapareció ni fue reemplazado. Los datos genómicos de habitantes actuales del centro del país confirman una sorprendente continuidad genética de esta ascendencia.
“La población del centro y norte del país no fue desapareciendo ni fue desplazada, sino que a través de los años evolucionó de manera local…”
Esto significa que, mientras en otras partes del mundo los grupos humanos eran desplazados o absorbidos por grandes migraciones, en Argentina central la población evolucionó en el mismo lugar, mezclándose con nuevas ancestrías, pero manteniendo su esencia genética intacta por más de ocho milenios.
Los investigadores identificaron que esta ascendencia del centro de Argentina fue fundamental y participó en varios eventos migratorios interregionales. Desde este núcleo, el componente genético se movió:
- Hacia el Noroeste Argentino, donde se mezcló con el componente andino.
- Hacia la Región Pampeana, convirtiéndose en la principal ascendencia hace unos 800 años.
- Hacia el Gran Chaco, donde se combinó con el componente Amazónico.
El trabajo subraya que Sudamérica tiene una historia poblacional única, caracterizada por la permanencia prolongada de grupos humanos en sus territorios.
Rodrigo Nores destacó que el objetivo era “reconstruir una historia que no está escrita” antes de la conquista hispana. Este nuevo linaje demuestra que aún queda mucho por entender sobre el poblamiento del continente, brindando información clave sobre migraciones, ocupación de territorios y procesos de mestizaje.
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