En respuesta a los recientes casos de Encefalomielitis Equina detectados en diversas regiones de nuestro país, la Comisión Directiva del Festival de Doma y Folklore anunció su vigilancia constante a la espera de las próximas instrucciones del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). Una vez recibidas dichas directrices, se implementarán las medidas preventivas necesarias en relación con la logística organizativa del Campeonato Internacional de Jineteada y el espectáculo de campo en general, de cara a la esperada edición número 58 del evento, en enero.
El origen de la Encefalomielitis Equina, que resurgió en el país, se remonta al último brote registrado en Argentina en 1988. Según el Dr. Guillermo Albrieu, investigador del Centro de Investigación y Desarrollo en Inmunología y Enfermedades Infecciosas, esta reemergencia del patógeno fue confirmada al detectarse el virus en caballos durante este año.
El virus, clasificado como “alfavirus,” tiene una presencia histórica en las Américas desde la década de 1930. Se transmite principalmente a través de mosquitos y afecta tanto a caballos como a seres humanos. Aunque se cree que las aves y roedores son los reservorios naturales del virus, aún no se han identificado por completo en Argentina. Expertos sugieren que ciertas especies de mosquitos podrían actuar como vectores en entornos rurales.
La Dra. Marta Contigiani, profesora emérita de la Universidad Nacional de Córdoba, explica que el virus podría haber reaparecido debido a disturbios provocados por actividades humanas, como deforestación y cambios en el uso del suelo en zonas tropicales o subtropicales. Además, la falta de vacunación en caballos y la presencia de animales vulnerables podrían haber contribuido a la reemergencia.
La Encefalomielitis Equina puede ser letal para los caballos, con tasas de mortalidad del 20 al 30%, según SENASA. En humanos, los síntomas pueden variar, y aunque algunos casos pueden ser asintomáticos, en otros se pueden manifestar dolor de cabeza, fiebre y malestar general, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Como medida para frenar los brotes, SENASA emitió la Disposición 363/2023, que prohíbe el movimiento de caballos desde regiones con brotes. Además, los lugares que alberguen caballos deben exigir que los animales estén vacunados al menos 15 días antes de ingresar. La directora de Sanidad Animal del SENASA, Ximena Melón, recomienda el uso de repelentes tanto para caballos como para personas y destaca la colaboración con el Ministerio de Salud, ya que la enfermedad también puede afectar a los humanos.
Ante cualquier cambio de comportamiento inusual en caballos, se insta a la comunidad a notificarlo al SENASA a través de diversas vías, incluyendo oficinas locales, WhatsApp y correo electrónico. El organismo está coordinando con cámaras de productos veterinarios para garantizar la disponibilidad de vacunas en todo el país, priorizando las provincias con casos confirmados.
