Un estudio liderado por la doctora Amy Clair y publicado en la revista Journal of Epidemiology and Community Health de Europa, arrojó luz sobre el impacto del alquiler en el proceso de envejecimiento biológico. La investigación se basó en datos de “metilación del ADN” recopilados de 1.420 individuos pertenecientes al biobanco inglés y la Encuesta del Panel de Hogares Británicos.
Los expertos llevaron a cabo una comparación detallada de las modificaciones químicas a nivel celular y la activación de genes entre inquilinos y propietarios. Los resultados son contundentes: vivir en alquiler conduce a un envejecimiento biológico más acelerado en comparación con aquellos que residen en una vivienda de propiedad.
El informe revela una disparidad aún más significativa entre inquilinos y propietarios que la observada entre desempleados y empleados, así como entre exfumadores y personas que nunca han fumado. Estos hallazgos proporcionan una nueva perspectiva sobre el impacto que la situación de vivienda puede tener en la salud y el proceso de envejecimiento de las personas.
