Al menos 63 personas perdieron la vida tras el colapso de una mina de oro ubicada en el estado de Kordofán del Oeste, en Sudán, en un trágico incidente que podría dejar un saldo de víctimas aún mayor. El derrumbe se produjo de manera repentina durante la jornada del martes en el yacimiento conocido como Al-Zaraa, afectando a múltiples pozos adyacentes y sepultando bajo los escombros a decenas de trabajadores. Según las estimaciones iniciales de los sobrevivientes, más de 300 personas podrían haber quedado atrapadas en el interior de los túneles.
Las operaciones de búsqueda y rescate continúan desarrollándose a contrarreloj para intentar localizar a los mineros desaparecidos. Sin embargo, los voluntarios y rescatistas que trabajan en la zona informaron que las tareas enfrentan severas complicaciones debido a la extrema profundidad de las excavaciones y a la carencia de maquinaria o equipamiento especializado para remover el material de manera segura. Hasta la jornada de este miércoles, los esfuerzos se centraban en acceder al fondo de los pozos, aunque las condiciones inestables del terreno dificultan enormemente el avance de los operativos.
La minería de carácter artesanal representa una actividad económica vital para la población sudanesa, generando aproximadamente el ochenta por ciento de la producción total de oro a nivel nacional. Este sector opera en más de ochocientos yacimientos distribuidos principalmente en las regiones norte y oeste del país, brindando empleo a más de un millón y medio de trabajadores. No obstante, las deficientes medidas de seguridad y la precaria infraestructura de estas explotaciones provocan que este tipo de accidentes fatales ocurran con frecuente regularidad en la región.
