El martes pasado en un gimnasio de Motul, Yucatán, un joven de 17 años perdió la vida de forma trágica. Álvaro, como fue identificado el adolescente, sufrió un fatal accidente cuando una barra del gimnasio, cargada con dos pesas de 25 kilogramos cada una, cayó sobre su tráquea.
El suceso dejó al joven sin posibilidad de recibir asistencia, causándole una muerte instantánea. Según los informes de los agentes que acudieron al lugar, se constató que el entrenador no estaba supervisando el ejercicio en ese momento.
La alerta fue dada por la encargada de limpieza, quien solicitó la intervención de los paramédicos. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos del equipo médico, no se logró salvar la vida de Álvaro.
Este hecho se suma a otro incidente similar ocurrido el 4 de octubre en Nuevo León, donde otro joven de 17 años sufrió un desvanecimiento después de realizar ejercicio en un gimnasio. En esa ocasión, afortunadamente, un médico presente pudo brindarle asistencia inmediata, realizando una Reanimación Cardiopulmonar (RCP). A pesar de los esfuerzos, el joven ya no presentaba signos vitales.
