Cerca del enigmático cerro Uritorco, se encuentra el impresionante Castillo Mudejar, una fortaleza llena de historias y leyendas. Situado en Capilla del Monte, Córdoba, en una zona conocida como Pueblo Encantado, este majestuoso complejo turístico y cultural de 14 hectáreas se encuentra actualmente a la venta por un valor de 2.4 millones de dólares.
La región del cerro Uritorco está envuelta en un halo de misterio y fascinación. Algunos sostienen que este lugar fue refugio del Santo Grial, templo de antiguos pueblos originarios, sitio de avistamiento de naves extraterrestres y hogar de los últimos templarios. Durante el día del Santoral de María Magdalena, patrona de los templarios, miembros de la Orden del Temple y Secretum Templi-TAOM, la mayor orden templaria del mundo, han llegado desde todas partes del planeta para celebrar en este enigmático lugar. Además, se rumorea que en el cerro Uritorco se oculta una ciudad subterránea llamada ERKS.
La construcción del Castillo Mudejar comenzó a fines de la década de 1800 y se completó en 1927. Se encuentra en una extensa área bordeada por el río Calabalumba, con una longitud de más de 600 metros. Su primer propietario fue el “Conde” Odilo Estévez Yánez, un próspero comerciante e industrial de la yerba mate y propietario de la reconocida marca 43. Debido a su matrimonio con Firma Mayor, en sus inicios el castillo fue nombrado Villa Firma. Este personaje practicaba la masonería y su castillo era utilizado para hacer rituales de iniciación y reuniones secretas de esta particular logia que nació en Europa.
El castillo ha sido testigo de numerosas historias a lo largo de los años. Se dice que cuando Alfonso XIII fue derrocado del trono español, consideró la posibilidad de pasar su exilio en esta hermosa propiedad. Para esta ocasión, se esmeró aún más en su decoración, incorporando delicadas fuentes de azulejos sevillanos y reproducciones de obras de Goya. Tras la muerte del “Conde Estévez”, la propiedad cambió de manos varias veces y prácticamente fue abandonada.
A finales de la década de 1970, el poeta Sebastián Alejandro Lusianzoff adquirió el castillo y lo habilitó bajo el nombre de “Pueblo Encanto”, exhibiendo obras de arte y embelleciendo su parque con esculturas en piedra en coautoría con Felix Ruiz. Sin embargo, estuvo cerrado desde 1989 hasta 2003.
Tras el fallecimiento del poeta Sebastián Alejandro Lusianzoff en 2004, su esposa Alicia Francioli, de 93 años, y su hijo Marcelo Lusianzoff se hicieron cargo de la propiedad. Marcelo Lusianzoff reveló que el castillo cuenta con 11 habitaciones, una sala de juegos, dependencias para el servicio y un hermoso patio andaluz. Su padre adquirió el castillo en 1978 y, después de restaurarlo, lo reinauguró el 6 de enero de 1979. El Castillo Mudejar presenta importantes elementos arquitectónicos que reflejan la influencia mora en la arquitectura española, y sus frescos y mayólicas son originales y pintados a mano. Además, es uno de los seis lugares en todo el mundo autorizados para representar la historia de Don Quijote a través de azulejos en los parques. También alberga reproducciones de cuadros de Goya en sus fuentes.
Entre las curiosidades del Castillo Mudejar se encuentra un escenario en forma de guitarra, con más de 40 metros de largo, donde se llevaba a cabo el Festival argentino español de folclore, que contó con la participación de destacados artistas como Horacio Guarany, los Hermanos Ávalos y Jorge Cafrune, entre otros.
El Castillo Mudejar, con su rica historia y su ubicación en el místico entorno del cerro Uritorco, sigue atrayendo la atención de los visitantes y ahora se presenta como una oportunidad única para aquellos interesados en adquirir este emblemático lugar y continuar su legado cultural y turístico. Pero, por supuesto, no pueden faltar las historias de fantasmas y almas en pena que recorren las fastuosas habitaciones de la residencia. Algunos de sus ocupantes mencionaron alguna vez que suelen ocurrir sucesos que no tiene explicación, como inodoros a los que se les tura la cadena sola o se suelen escuchar pasos por sus grandes salas.
