El brutal asesinato de Joaquín Sperani, un joven de 14 años en Laboulaye, en el sudeste de la provincia de Córdoba, estremeció al país entero. Tras el hallazgo del cuerpo en lo que se denominó “la casa del horror”, se detuvo a otro adolescente de la misma edad, identificado como L., quien fue señalado como el responsable del crimen de su compañero de escuela y amigo.
Debido a su edad, L. fue ingresado al Complejo Esperanza en Córdoba, donde se encuentra bajo contención. Según las leyes penales argentinas, siempre ha sido considerado inimputable.
El caso está siendo investigado por el juez de competencia múltiple de Laboulaye, Sebastián Moro.
Recientemente, una nueva noticia reavivó el debate público en torno al caso: se conoció que L. recuperó su libertad el pasado lunes. Aún no se ha esclarecido si regresó al cuidado de sus padres y si volverá a la ciudad cabecera del Departamento Presidente Roque Sáenz Peña.
Mariela Flores, la madre del joven asesinado, expresó a El Doce su profundo descontento ante la noticia. Asegura que “la Justicia está tomando decisiones que no son correctas” y enfatiza en la falta de justicia para Joaquín. “Mató y salió como si nada”, lamentó.
