El paraje rural de Copacabana, en el departamento Ischilín, continúa conmocionada tras el asesinato de Lautaro Córdoba, el adolescente de 16 años ultimado con extrema violencia en el paraje Higuera Vieja. Por el hecho permanecen privados de su libertad su padrastro, Hermenegildo «El Chancho» Acosta (35), alojado en el penal de Cruz del Eje imputado como autor de homicidio calificado por alevosía y agravado por la participación de un menor, y su hijo Lisandro Joel Acosta (17), sindicado como coautor de homicidio calificado por alevosía y derivado al Complejo Esperanza de Córdoba capital.
En las últimas horas, la situación carcelaria del principal imputado sumó tensión a la causa. Según trascendidos carcelarios no confirmados de manera oficial, Acosta habría protagonizado un presunto intento de quitarse la vida durante la jornada del jueves en la unidad penitenciaria de Cruz del Eje. Asimismo, allegados a personas privadas de la libertad en dicho establecimiento señalaron que el acusado fue blanco de una golpiza por parte de otros reclusos al momento de ingresar a un módulo, razón por la cual las autoridades penitenciarias dispusieron su estricto aislamiento en el área de enfermería para resguardar su integridad física ante la hostilidad de los pabellones comunes.
El escenario con el que se toparon los que llegaron al lugar luego del ataque reflejó una saña inusitada. De acuerdo con testimonios, el cuerpo del menor presentaba lesiones compatibles con una agresión descarnada, bestial, despiadada, con cortes, mazazos y puñaladas. En el patio de la vivienda se constató la presencia de una fogata con restos de animales calcinados, perros y gallinas. Al momento de las primeras aprehensiones, trascendió que el acusado manifestaba encontrarse bajo un presunto estado de posesión, en tanto que el hijo de 17 años habría asegurado haber actuado bajo coacción y órdenes de su progenitor.
La investigación judicial, en tanto, aguarda la realización y remisión de las pericias interdisciplinarias integrales ordenadas en la ciudad de Córdoba para determinar fehacientemente la imputabilidad de Acosta al momento del homicidio. Si bien aún restan los resultados de los análisis toxicológicos de laboratorio, las averiguaciones preliminares dan cuenta de un consumo habitual de sustancias estupefacientes, con indicios directos de ingesta de cocaína y bebidas alcohólicas durante la noche previa al desenlace fatal, elementos sobre los cuales la defensa técnica intentaría fundamentar un eventual cuadro de inimputabilidad.
