El ex presidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica, falleció este martes 13 de mayo a los 89 años, tras una prolongada batalla contra el cáncer. La noticia fue confirmada por el actual mandatario, Yamandú Orsi, a través de su cuenta en la red social X.
Mujica había sido diagnosticado con un tumor en el esófago en abril de 2024, el cual posteriormente se extendió al hígado, generando metástasis. En sus propias palabras, “esta vez me parece que la parca viene con guadaña”, haciendo alusión a la gravedad de su estado de salud.
Recientemente, su esposa, Lucía Topolansky, había informado que Mujica no pudo asistir a las elecciones departamentales del domingo por recomendación médica.
La figura de Mujica, marcada por su trayectoria desde la rebeldía revolucionaria hasta la moderación institucional, lo consolidó como uno de los líderes más emblemáticos de América Latina en el siglo XXI. Su legado incluye frases como: “Triunfar en la vida no es ganar, sino levantarse cada vez que uno cae”.
Una vida marcada por la lucha y la coherencia
José Mujica fue guerrillero del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, vivió en la clandestinidad y participó en la fuga de 111 presos políticos en 1971. Durante la dictadura, pasó 14 años encarcelado, muchos de ellos en aislamiento total, una experiencia que dejó una profunda huella en su vida y su pensamiento político.
Tras la amnistía de 1985, se integró a la política democrática, convirtiéndose en el primer tupamaro en llegar al Congreso uruguayo en 1995. Diez años después, fue nombrado ministro de Ganadería en el gobierno de Tabaré Vázquez, y en 2009, fue elegido presidente de Uruguay, derrotando a Luis Lacalle Pou.
Durante su mandato (2010-2015), Mujica se caracterizó por su estilo austero y su rechazo a los lujos del poder. Vivió en su chacra del Rincón del Cerro y donaba la mayor parte de su salario. Su figura trascendió fronteras, siendo conocido como “el presidente más pobre del mundo” y convirtiéndose en un referente global del anticonsumo y la coherencia ideológica.
Su gobierno implementó políticas progresistas como la regulación del mercado de marihuana, el matrimonio igualitario y el acogimiento de refugiados sirios. Su discurso de “sentido común progresista” le valió el respeto de adversarios políticos.
En 2020, Mujica renunció al Senado y se retiró de la política activa, dejando como legado una frase que resume su filosofía de vida: “En mi jardín hace décadas que no cultivo el odio. El odio nos destruye”.
