La histórica misión Artemis II de la NASA continúa su avance hacia la órbita lunar tras completar con éxito una maniobra clave de elevación del perigeo. Durante un encendido de 43 segundos de su motor principal en el módulo de servicio, la nave espacial logró elevar el punto más bajo de su órbita, ajustando su trayectoria mientras continúa su desplazamiento alrededor de la Tierra. Esta acción técnica resultó fundamental para posicionar a la cápsula Orión, bautizada por sus tripulantes como Integridad, en una órbita terrestre alta y estable que se alinea perfectamente con su ruta final hacia el satélite natural.
En el marco de las operaciones de proximidad, el piloto de la misión, Victor Glover, asumió el mando para realizar maniobras de acercamiento a la etapa de propulsión criogénica provisional. Este ejercicio de navegación es vital para evaluar el comportamiento de la nave en términos de balanceo, cabeceo y guiñada, proporcionando datos esenciales para futuras misiones que requieran el acoplamiento con otras estructuras espaciales. La precisión en estos movimientos horizontales y verticales confirma que los sistemas de guía de la nave responden de manera óptima a las exigencias del entorno espacial profundo.
Sin embargo, no todo ha sido estrictamente técnico en el exterior de la nave, ya que la tripulación debió lidiar con un contratiempo inesperado en el habitáculo. Poco después del despegue y antes de alcanzar el apogeo, los astronautas reportaron la aparición de una luz de avería parpadeante en el sistema de inodoro de la cápsula Orión. A pesar de este desperfecto en los servicios de soporte vital, la Agencia Noticias Argentinas confirmó que la misión mantiene su curso y los equipos en tierra trabajan junto a los tripulantes para solucionar el inconveniente sin que esto afecte el cronograma principal de la expedición hacia la Luna.
