Un nacimiento en Las Heras, Santa Cruz, terminó en tragedia, pero luego se convirtió en un verdadero milagro. Una joven madre de 28 años dio a luz prematuramente a su bebé de siete meses de gestación, pero poco después sufrió un paro cardiorrespiratorio y los médicos le informaron que el recién nacido había fallecido.
Sin embargo, horas más tarde, su abuela fue a reconocer el cuerpo a la morgue y descubrió con asombro que el pequeño Ángel respiraba y hasta lloraba.
De inmediato, se activó un operativo de emergencia para trasladarlo a un hospital de Caleta Olivia, a unos 140 kilómetros de distancia. Allí permanece internado en estado reservado, mientras su familia pide colaboración para afrontar los gastos médicos.
Todo comenzó durante la mañana del 25 de marzo, cuando Maira Victoria, de 18 años, acudió junto a Braian, su pareja, al hospital zonal de Las Heras luego de sentir fuertes dolores en la panza. Tras ser atendida, los médicos le indicaron paracetamol y sertal, pero los dolores continuaron.
“Le dijeron que se trataba de cólicos y se le administraron analgésicos. Sin embargo, a la media hora mi sobrina volvió al hospital porque tuvo un sangrado inesperado en su casa”, contó Camila, tía de Maira, a TN.
Luego de un rápido examen físico, los médicos desestimaron la posibilidad de que estuviera en labor de parto, pero le pidieron un análisis de laboratorio para corroborar los síntomas. Maira no llegó a sacarse sangre, porque en el mismo baño del hospital sintió que su bebé nacía.
La situación empeoró rápidamente. Maira dio a luz a su hijo en el baño con la ayuda de los médicos. Ángel, su hijo, había llegado al mundo de manera prematura, pesando apenas 1,3 kilogramos. Debido a su delicado estado de salud, fue trasladado de urgencia a un centro médico de alta complejidad en la ciudad de Caleta Olivia.
El pequeño sufrió un paro cardíaco tras su nacimiento y, a pesar de los intentos de reanimación, los médicos lo declararon muerto. La noticia fue devastadora para los padres, quienes se vieron sumidos en el dolor de perder a su hijo antes de haber tenido la oportunidad de conocerlo. La familia fue informada de que el bebé ya no tenía signos vitales y se le dio un certificado de defunción.
En ese momento, la abuela de Ángel, que había viajado junto a su hija desde Las Heras, pidió ver el cuerpo de su nieto. El bebé ya había sido colocado en la morgue, envuelto en sábanas, y se había marcado la hora de su nacimiento y fallecimiento. Sin embargo, la madre de Maira insistió en que quería verlo.
“Fue ella quien se dio cuenta de que estaba calentito. Cuando lo alzó notó que estaba respirando. Ahí vinieron los médicos y los trasladaron nuevamente a Caleta Olivia para ingresarlo al quirófano”, agregó Camila.
Las autoridades iniciaron una investigación para determinar por qué el bebé fue declarado muerto cuando en realidad seguía con vida.
