Esta semana, la investigación por la muerte de Guillermo Bustamante dio un vuelco inesperado. Los cinco policías que estaban detenidos desde fines de marzo, acusados de haberlo matado en una estación de servicio de Villa Páez, recuperarán la libertad. Así lo ordenó el fiscal Guillermo González, a cargo de la causa.
La decisión fue confirmada por la Fiscalía del Distrito 1, Turno 2, que informó que los efectivos —quienes además habían sido pasados a tareas pasivas— continuarán imputados, pero por el delito de homicidio preterintencional, una figura que implica que no hubo intención de matar.
“Habiéndose incorporado nueva prueba producida por el Instituto de Medicina Forense, y en conjunto con el resto de la prueba, se advierte la ausencia del dolo directo o eventual por parte de los imputados de producir la muerte de la víctima”, detallaron en un comunicado. También aclararon que la investigación no está cerrada y que los oficiales seguirán siendo parte del proceso judicial.
El hecho ocurrió la madrugada del 24 de marzo, cuando Bustamante llegó a la estación en su Ford Ecosport. Tras negarse a pagar los 10 mil pesos de combustible que había cargado, se produjo un altercado que terminó con la intervención de la Policía y su posterior fallecimiento.
En los últimos días, trascendió que la autopsia arrojó que Bustamante había consumido cocaína antes del episodio. Además, el informe forense reveló que padecía miocardiopatía hipertrófica, una afección que engrosa el músculo cardíaco y compromete su funcionamiento. Según los peritos, el consumo de drogas podría haber agravado su condición, y se descartó que la causa de muerte haya sido asfixia o golpes letales.
