Este lunes, y después de transitar una gravísima enfermedad, murió Marfa, la primera mujer en animarse a denunciar al presunto “monstruo” de Villa de María del Río Seco, el Ex Asesor Legislativo José Aníbal Ricardo Villarreal.
Su deceso se produjo en el Hospital San Roque de Córdoba Capital y sus familiares han iniciado los trámites para el traslado de su cuerpo a Villa de María donde se le brindará el último adiós.
A solo tres semanas antes de su muerte, pudo gritar a los cuatro vientos y contar el infierno que vivió en manos de toda la familia Villarreal, que incluyó maltratos físicos con golpes, con látigos, con alambres, y fundamentalmente abusos sexuales por parte de los hermanos, que incluso la llevaron a tener un hijo. Todo ocurrió desde niña cuando fue puesta en guarda de esta familia hasta su adolescencia cuando logró escapar.
Este grito parecía haber sido escuchado por la Fiscalía de Deán Funes en 2020 cuando fue la primera mujer en denunciarlos, pero después de idas y vueltas, que increíblemente hasta llevaron a la imputación contra “El Hachazo” por los delitos de “Reducción a la Servidumbre, Abuso Sexual con Acceso Carnal y Promoción de la Corrupción de Menores”, el expediente quedó cajoneado en la comisaría de Villa de María del Río Seco y jamás avanzó. Todo se descubrió recién ahora cuando aparecieron las nuevas víctimas, mismas que podrían haberse evitado si las autoridades actuaban como era su obligación.
Marfa no encontró justicia cuando debía, Marfa fue revictimizada por el sistema, Marfa no fue contenida y nadie hizo nada por ella.
Hoy ya no verá con sus propios ojos que estas personas sean juzgadas, por que dicha causa ya prescribió, pero donde se encuentre tiene que ver que se juzgue como corresponde a los irresponsables que hicieron que su denuncia quede dormida en un archivo, ya sean Policías, Comisarios, Secretarios o Fiscal.
