La Provincia de Córdoba puso en marcha un sistema de vigilancia tecnológica para el combate de incendios forestales que tiene un fuerte impacto en el arco noroeste y norte provincial, donde se concentra la mayor cantidad de unidades de detección. De los ocho Faros de Conservación instalados, cuatro cubren de manera estratégica esta región, ubicándose en San Pedro Norte (Tulumba), Ciénaga del Coro (Minas), Chancaní (Pocho) y Tala Cañada (Pocho).
Estas estructuras metálicas de 30 metros de altura cuentan con sensores multiespectrales capaces de identificar humo y aumentos de temperatura en un radio de 30 kilómetros, lo que permite vigilar automáticamente más de 280.000 hectáreas por cada torre. En el norte de Córdoba, esta cobertura resulta crítica debido a la extensión de los bosques nativos y las zonas de interfase donde el riesgo de propagación es alto. La tecnología integra cámaras térmicas de alta resolución y estaciones meteorológicas que transmiten datos georreferenciados en tiempo real.
Toda la información captada por las torres del norte se centraliza en una unidad de monitoreo que opera las 24 horas en la capital provincial. Allí, mediante el sistema FireWatch, los operadores validan las alertas automáticas y coordinan de forma inmediata la respuesta con los brigadistas regionales. El sistema busca reducir drásticamente los tiempos de intervención en zonas de difícil acceso, permitiendo que los recursos lleguen al lugar antes de que un foco ígneo se descontrole.
Con esta infraestructura, que funciona de manera ininterrumpida desde mediados de diciembre, la provincia intenta fortalecer la protección de las áreas serranas y boscosas del norte. Al depender de energías renovables y enlaces de comunicación digitales, los faros aseguran una vigilancia constante en terrenos aislados, proporcionando una herramienta de alerta temprana que hasta ahora dependía exclusivamente de los reportes humanos.
