El ministro de Desregulación y Transformación del Estado de la Nación, Federico Sturzenegger, preparó un decreto para formalizar la inclusión de la propina que reciben los mozos en las facturas que pagan los clientes en bares y restaurantes. Esta medida también permitirá que dichas propinas se realicen a través de medios digitales, considerando que gran parte de los pagos de los clientes se efectúan con transferencias, tarjetas o códigos QR.
El decreto del Gobierno busca resolver una vieja deuda con Luis Barrionuevo, titular de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la Argentina (UTHGRA). La medida tiene como objetivo formalizar uno de los cuatro convenios colectivos de trabajo del sector hotelero y gastronómico, que prohibía expresamente la propina.
El Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) estipula que la propina no es parte del salario y, por lo tanto, no estará sujeta a cargas sociales. Sin embargo, al formalizarla, se incluirá como un ítem en la factura, tal como ocurre en otros países como Estados Unidos, Brasil o Uruguay.
La inclusión de la propina en las facturas busca brindar mayor transparencia tanto para los empleados como para los empleadores, asegurando que los trabajadores reciban lo que les corresponde. Esta medida también pretende facilitar las transacciones en un contexto donde cada vez más pagos se realizan de manera digital.
No obstante, la medida generó debate. Si bien se destaca por la transparencia y adaptación a medios digitales, algunos críticos señalan que al no considerar la propina como parte del salario, los trabajadores no recibirán beneficios asociados a ella, como aportes jubilatorios o cobertura de salud.
Además, algunos consumidores pueden sentirse incómodos con la inclusión obligatoria de la propina en la factura, prefiriendo mantener la práctica de dejar propina de manera voluntaria y discrecional. Podría tratarse de un porcentaje cercano al 10% de lo consumido.
