En la madrugada de este lunes, el Gobierno nacional formalizó la desregulación completa del servicio postal con el decreto 1005/2024, que abre el mercado a nuevas empresas y elimina el predominio exclusivo de servicios postales estatales en determinados envíos. El vocero presidencial Manuel Adorni había anunciado previamente la medida a través de X, destacando su objetivo de fomentar la competencia, la digitalización y la seguridad postal. “Dios bendiga a la República Argentina”, expresó Adorni en su mensaje.
El decreto establece que las empresas interesadas podrán registrarse de forma electrónica y gratuita, lo que habilitará automáticamente el inicio de sus actividades tras cinco días. Con esta modificación, los operadores podrán ofrecer servicios como cartas documento y telegramas en formatos digitalizados, con verificación de identidad remota mediante Renaper, y determinar libremente su dotación de personal, servicios y medios operativos.
La reforma, trabajada en conjunto por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado y la Secretaría de Innovación, también elimina diversas regulaciones previas para facilitar el acceso de empresas al mercado postal. En este sentido, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, subrayó que la medida busca “fomentar la transparencia, simplificación y digitalización del servicio”.
Correo Argentino y el Impacto de la Medida
La medida incrementará la competencia para la estatal Correo Argentino, que cuenta con 1.452 sucursales, 3.675 unidades postales y aproximadamente 13.600 empleados. En un contexto en el que la empresa busca equilibrar sus finanzas, su presidente, Camilo Baldini, destacó en junio pasado el esfuerzo de modernización para reducir el déficit, que se proyecta disminuir al 20% de la facturación anual para finales de este año.
Este cambio en el esquema postal también ocurre en medio de una discusión sobre posibles privatizaciones de empresas estatales, aunque el Correo Argentino fue excluido, junto con Aerolíneas Argentinas y Radio y Televisión Argentina, de una lista inicial de privatización.
El Gobierno sostiene que, sin alterar las normas de seguridad y secreto postal, la desregulación estimulará un servicio postal más accesible, menos costoso y con mayores opciones para el usuario final.
