El Círculo de Ajedrez de Sinsacate conmemoró este sábado su 18º aniversario con un evento sin precedentes: un intento de récord Guinness en una modalidad única, el Ajedrez Húngaro, también conocido como “Ajedrez Prohibido”.
Esta modalidad, que combina dos tableros y cuatro jugadores, tiene una historia curiosa. En el pasado, se creía que podía perjudicar el desarrollo estratégico de los jugadores debido a su complejidad. Sin embargo, Sebastián Badía, al frente del Círculo y docente de ajedrez educativo, explicó que sucede lo contrario: “Es una experiencia enriquecedora que multiplica las estrategias y potencia el aprendizaje”.
A diferencia del ajedrez convencional, en el Ajedrez Húngaro las piezas capturadas se entregan al compañero del color opuesto, lo que puede aumentar significativamente el número de piezas activas en el tablero, llegando incluso a superar las 60.
El evento reunió a 50 jugadores, desde niños de 6 años hasta personas de 80, distribuidos en 25 tableros. Más que el objetivo de establecer un récord mundial, el encuentro buscó celebrar la unión y el espíritu comunitario que el ajedrez inspira. “Hoy fusionamos 13 instituciones educativas, desde primarias hasta universidades, para demostrar que el ajedrez trasciende edades, géneros y condiciones sociales”, destacó Badía.
Durante la jornada, se entregaron los premios Mijal, un homenaje a quienes inspiran y fortalecen esta comunidad. Badía expresó: “El ajedrez, para nosotros, es más que un deporte o un juego. Es una filosofía de vida que fomenta vínculos, enseña valores y transforma vidas”.
El Círculo de Ajedrez de Sinsacate, que durante 18 años ha sido más que un club, reafirmó su esencia como una gran familia unida por la pasión por el juego. “¿Lograremos el récord Guinness? Eso es lo de menos. Lo importante ya está logrado: mostrar que el ajedrez une, enseña y enriquece”, concluyó Badía.
Un aniversario marcado por la camaradería, el aprendizaje y la celebración de un deporte que sigue demostrando su capacidad para transformar vidas.
