El pasado viernes, agentes de conservación de la Fundación Conservación de la Naturaleza, entre ellos dos guardaparques asignados a la Reserva Hídrica, Natural, Patrimonial y Cultural San Carlos, de Colonia Caroya, detectaron la presencia de dos menores que se dirigían a un predio anexo al área protegida con tramperos, con la intención de capturar aves silvestres, una actividad prohibida por la legislación vigente.
Ante esta situación, se dio inmediata intervención a la Unidad Regional Departamental Colón, desde donde se comisionó un móvil policial que logró interceptar a los menores. Gracias a la actuación de los efectivos, se logró persuadir a los jóvenes para que liberaran las aves que llevaban cautivas: un cardenal copete rojo (Paroaria coronata) y dos jilgueros (Sicalis flaveola), especies protegidas por la normativa ambiental.
Sin embargo, al día siguiente –sábado–, los mismos menores fueron avistados nuevamente en la zona, ingresando a un predio municipal contiguo a la reserva con los mismos elementos de captura. En esta ocasión, se dio aviso a la Patrulla Rural que circulaba por el lugar, pero los menores lograron darse a la fuga.
Desde la Fundación Conservación de la Naturaleza se recordó que la captura y el comercio de fauna silvestre están prohibidos por ley, y se remarcó el compromiso de los agentes de conservación para denunciar estos hechos ante las autoridades correspondientes. Asimismo, se anunciaron controles más estrictos dentro y en los alrededores de la Reserva San Carlos, con el fin de proteger la biodiversidad del área y prevenir cualquier acción que ponga en riesgo la fauna nativa.
“La preservación de nuestras especies es responsabilidad de todos. Hacemos un llamado a la comunidad para que denuncie este tipo de acciones y colabore con el cuidado del patrimonio natural que nos rodea”, señalaron desde la Fundación.
