La comunidad cordobesa se encuentra conmocionada tras el espeluznante crimen de Ana Beatriz Pasos, una jubilada de 80 años que fue encontrada por su hija atada y con una soga alrededor de su cuello en su casa en la calle Beltrame del barrio Jorge Newbery.
La víctima residía sola en su hogar, y debido a la brutalidad del hecho, se sospecha de un homicidio en el contexto de un robo. Jonathan, un vecino cercano a Ana Beatriz Pasos, compartió su consternación: “Todo el barrio está conmocionado por lo que le pasó a Anita, una muy buena vecina a la que hace años que conocemos”, expresó al diario La Voz.
Jonathan relató que alrededor de las 15:30 del viernes, día del trágico suceso, notó la llegada de numerosas patrullas policiales y una ambulancia, lo que lo llevó a creer que la mujer se había caído, como había ocurrido anteriormente. Al acercarse para indagar sobre el incidente, se enteró de la impactante noticia: “Me dijeron que la habían matado, le habían entrado a robar”, confesó.
El vecino añadió que la hija de la víctima le informó que “la habían atado, tenía moretones en la cara y la habían cortado a la altura del cuello”.
“Lo extraño de todo esto es que la puerta de adelante estaba sin llave y ella era muy segura, siempre fue una señora de cerrar, era precavida. Parece raro porque la puerta del fondo también estaba abierta”, reveló Jonathan.
Según su testimonio, se presume que el hecho aconteció “por la mañana” ya que la hija había acordado enviarle un mensaje a su madre cada vez que se levantara para asegurarse de su bienestar. Esto sugiere que los perpetradores ingresaron cuando la víctima estaba desayunando.
“Que termine de esta forma es algo que no se puede creer, todo el barrio está conmovido”, destacó Jonathan. Y concluyó: “Queremos convocar a la gente para pedir seguridad y que no vuelva a pasar lo que le pasó a Anita, que era una muy buena vecina que no molestaba a nadie”.
Según informa La Voz del Interior, Ana Beatriz Pasos tuvo un kiosco durante años que atendía desde el portón de su casa, lo que la hizo conocida en todo el barrio. Tras un accidente que la dejó con un fuerte golpe y una internación, cerró el negocio y su presencia se volvió menos frecuente. Aunque Pazos aseguraba todas las puertas con candados, rejas y una alarma, los ladrones podrían haber ingresado desde el patio.
“Me encanta viajar, bailar, pasear, cocinar, escuchar música, salir a caminar, estar con gente de buena onda, que viva la vida con alegría, que viva el presente y que tenga fe y esperanza en el futuro. Me gusta dialogar mucho, es importante para que las personas se conozcan y es algo que no se debe perder nunca”, se describía en su biografía de Facebook.
