La investigación reveló que Vannucci recopilaba estas imágenes, en su mayoría capturas de pantalla, en sus dispositivos personales (ordenador y móvil) y las almacenaba en una carpeta que denominó “Angelitos”. Posteriormente, compartía este archivo con otros usuarios pedófilos a través del servidor MEGA.NZ.
La investigación se inició en julio de 2021 tras el reporte de los padres de un niño de 9 años, quienes sospechaban de un contacto inapropiado con un adulto a través de un juego. Los progenitores notaron que su hijo disponía de interfaces y mejoras atípicas en su cuenta del juego y que contactaba con un perfil desconocido a través de Skype.
Esta denuncia destapó una trama mucho más amplia. Los investigadores encontraron en las cuentas bancarias de Vannucci hasta 82 pagos a cuentas de diversos usuarios de videojuegos, todos ellos perfiles pertenecientes a menores de edad. Durante los registros, agentes de la Guardia Civil hallaron más de 2.000 archivos de pornografía infantil tanto en dispositivos móviles como en la nube.
“Se trata de un depredador sexual”, aseguró la abogada de la defensa de los menores abusados. “Hablamos de 26 menores afectados, de entre 10 y 11 años de edad, y uno de siete. Contactaba con ellos a través de videollamada de Fortnite, les pedía que se quitasen la ropa y que enseñasen sus genitales e hicieran poses de carácter sexual”.
La condena abarca 10 cargos por agresión sexual con penetración, incluyendo uno perpetrado contra una adolescente de 16 años, hija de una conocida de Vannucci. Además, se le imputaron una decena de transgresiones por abuso sexual a infantes, 18 que incluyen engaños y “sexting”, siete por elaboración de pornografía infantil y 13 por ciberacoso o “grooming”. La resolución judicial también lo obliga a compensar económicamente a los afectados con 30.000 euros.
