La Arquidiócesis de Santa Fe se encuentra investigando un extraño suceso después de que varios testigos afirmaran haber presenciado cómo una imagen de la Virgen Dolorosa derramaba lágrimas frente a ellos en la parroquia de San Jerónimo, en la localidad de Clorinda. Este hecho ocurrió al finalizar una misa y tras la bendición de sanación.
La alerta inicial llegó a través de una niña que forma parte del coro de la parroquia y dio aviso a los presentes sobre este increíble evento. Según informa la Agencia Católica de Informaciones (ACI), los sacerdotes que oficiaban la misa comenzaron una oración ante la imagen junto con los fieles presentes.
Por su parte, el medio “Aire de Santa Fe” relató que “las lágrimas de la Dolorosa recorrieron todo su rostro, las manos y el manto negro”, según los testimonios de los presentes, quienes también mencionaron que los sacerdotes “confirmaron que el manto de la virgen estaba mojado”.
El Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, Monseñor Sergio Fenoy, se puso en contacto con el párroco local y activó el protocolo establecido para este tipo de situaciones. Fenoy destacó la importancia de proteger a la niña y a su familia, ya que se trata de una menor de edad, y agregó que tanto la Iglesia como los medios de comunicación deben ser cautelosos al abordar este tema.
Asimismo, se solicitó respetar la experiencia vivida por los fieles testigos del hecho, ya que sin duda ha sido algo muy impactante para ellos.
La Iglesia Católica cuenta con un procedimiento para determinar si una imagen “llora”. Monseñor Fenoy explicó que el primer paso fue solicitar un informe por escrito a la parroquia, a fin de obtener una descripción detallada de los hechos y conocer a las personas involucradas, además de verificar si se han seguido las doctrinas de la Iglesia Católica.
Una vez analizado el contexto, la autoridad religiosa puede autorizar manifestaciones públicas de culto o devoción, aunque se aclaró que las prácticas realizadas de manera privada no requieren de autorización.
La Virgen de los Dolores, también conocida como la Virgen Dolorosa, es venerada en la Iglesia Católica. Durante la Edad Media, existía una devoción popular por los cinco gozos de la Virgen Madre, y posteriormente se añadió otra festividad en honor a sus cinco dolores durante la Pasión de Cristo.
Con el tiempo, los dolores de la Virgen María aumentaron a siete, abarcando no solo su camino hacia el Calvario, sino también su vida en general. A los frailes servitas, quienes tenían una devoción particular por los sufrimientos de María desde su fundación, se les permitió celebrar una festividad en memoria de los Siete Dolores el tercer domingo de septiembre de cada año.
Se consideran los siete dolores de la Virgen María: la profecía de Simeón en la presentación del Niño Jesús, la huida a Egipto con Jesús y José, la pérdida y el encuentro de Jesús, la crucifixión y la agonía de Jesús, la lanzada y el recibir a Jesús ya muerto en sus brazos, y el entierro de Jesús y la soledad materna.

