En un avance científico sin precedentes para la región, un consorcio estratégico compuesto por investigadores de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires y el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la Universidad Nacional de San Martín logró el nacimiento del primer cerdo clonado de América Latina. Este desarrollo posiciona al país a la vanguardia de la biotecnología global al convertirse en el tercero en el mundo, fuera de Estados Unidos y China, en alcanzar el denominado “triple knockout”, una técnica de edición génica orientada a desactivar los tres genes porcinos responsables de provocar el rechazo inmunológico inmediato en el cuerpo humano. El logro representa un paso fundamental hacia el futuro de los xenotrasplantes, abriendo una alternativa científica viable para dar respuesta a la profunda escasez de órganos que afecta a miles de pacientes en lista de espera.
La intervención requirió de una refinada ingeniería reproductiva que combinó la clonación molecular y la edición de embriones en los laboratorios de la UNSAM con una sofisticada técnica quirúrgica de transferencia embrionaria mínimamente invasiva ejecutada por los especialistas de la UBA. El equipo veterinario implantó 120 embriones editados y asumió la responsabilidad absoluta de la sincronización, el mantenimiento de la gestación y el posterior parto del primer lechón. Actualmente, los profesionales mantienen bajo estricto cuidado a otras dos cerdas preñadas con nuevos clones en pleno desarrollo y proyectan sumar siete modificaciones genéticas adicionales, conocidas como “knock-in”, orientadas a bloquear las hormonas de crecimiento para moldear el tamaño de los órganos porcinos a la capacidad anatómica humana y optimizar su compatibilidad.
Este logro científico cobra especial relevancia frente a la realidad epidemiológica nacional, donde las estadísticas oficiales del INCUCAI reflejan que más de 7 mil personas necesitan un trasplante de forma urgente y la tasa de donantes se ubica en apenas nueve por cada millón de habitantes. Si bien el nacimiento de este ejemplar marca el inicio de un extenso camino de investigación que demandará varios años de desarrollo, el proyecto prevé fases subsiguientes que incluirán rigurosos estudios preclínicos. De cara al futuro, el propio organismo regulador nacional será el encargado de fiscalizar y certificar que estos órganos de origen porcino no desencadenen respuestas inmunológicas adversas antes de autorizar cualquier tipo de ensayo clínico en seres humanos.
