Se cumple un nuevo aniversario del primer título mundial de la Selección argentina, una conquista histórica que tuvo lugar el 25 de junio de 1978, cuando el equipo dirigido por César Luis Menotti derrotó por 3 a 1 a Holanda en la final disputada en el Estadio Monumental. Aquella noche en Buenos Aires quedó grabada para siempre en la memoria colectiva del fútbol argentino gracias a los goles de Mario Alberto Kempes, en dos oportunidades, y Daniel Bertoni, quienes le permitieron al combinado nacional imponerse en el tiempo suplementario ante un rival que había igualado el marcador sobre el final del tiempo reglamentario.
El partido fue intenso y dramático desde el comienzo, con Kempes abriendo el marcador en el primer tiempo y desatando la primera alegría en Núñez. Sin embargo, los neerlandeses lograron el empate a pocos minutos del cierre del encuentro con un tanto de Dick Nanninga e incluso estuvieron a centímetros de quedarse con el título en la última jugada del partido, cuando un remate de Rob Rensenbrink impactó en el palo del arco defendido por Ubaldo Fillol.
Ya en la prórroga, Argentina mostró su mejor versión futbolística y física. El “Matador” Kempes volvió a aparecer para guiar al equipo y marcar el 2 a 1, mientras que poco después Bertoni selló el resultado definitivo que desató la euforia en el estadio y en cada rincón del país. El conjunto liderado por Menotti se destacó a lo largo de toda la competencia por su estilo netamente ofensivo, su marcada identidad de juego y la presencia de figuras clave como Daniel Passarella, Osvaldo Ardiles y Ricardo Villa, sumados al propio Kempes, quien terminó consagrándose como el máximo goleador del torneo con seis anotaciones.
Ese Mundial disputado en suelo argentino significó mucho más que un enorme logro deportivo, ya que representó la primera estrella de la historia para la Selección mayor y el inicio de una tradición ganadora que luego se ampliaría con las conquistas de México 1986 y Qatar 2022. A casi medio siglo de aquella hazaña, el grito de campeón en el Monumental, la mítica vuelta olímpica y la emoción de todo un pueblo forman parte de una de las páginas más importantes del deporte argentino, celebrando el momento exacto en que comenzó la historia grande de la Albiceleste en la Copa del Mundo.
