Diversas publicaciones científicas a nivel global advierten que casi la mitad de la población mundial podría padecer miopía para el año 2050. A nivel local, una reciente investigación llevada a cabo por especialistas del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) reveló que el 51,2% de los estudiantes de la carrera de Medicina presenta esta alteración visual, lo que confirma que el avance exponencial de esta afección ya es una realidad ineludible entre los adultos jóvenes argentinos.
El estudio, que fue presentado durante la reunión anual de la Asociación para la Investigación en Visión y Oftalmología (ARVO), analizó a 295 alumnos con una edad promedio de 27 años. Los profesionales a cargo advirtieron que la prevalencia de esta condición casi se duplicó en las últimas décadas, saltando del 30% al 50% en el ámbito universitario. La miopía, caracterizada por la visión borrosa de objetos lejanos, suele manifestarse en la infancia, pero los expertos alertan que actualmente la mitad de los casos se desarrolla a partir de los 18 años. La investigación también arrojó que la afección fue significativamente más frecuente en mujeres, quienes representaron el 76,8% de los casos detectados, un factor que los investigadores asocian a una mayor carga de estudio y menor tiempo de esparcimiento en exteriores.
Este incremento sostenido se explica por la combinación de antecedentes familiares con los nuevos hábitos de la vida moderna. El exceso de trabajo de visión cercana, la altísima demanda generada por el uso continuo de dispositivos electrónicos y la escasa exposición a la luz natural son los principales detonantes. Frente a este panorama, los oftalmólogos recomiendan enfáticamente modificar rutinas diarias, sugiriendo pasar al menos una hora por día al aire libre, incrementar la iluminación de los ambientes y realizar pausas periódicas durante la lectura o el uso de pantallas. Asimismo, instan a evaluar alternativas como leer con letra blanca sobre fondo negro, utilizar de manera constante los anteojos indicados y acudir a un especialista oftalmológico ante el primer síntoma de dificultad visual.
