Tras la repercusión nacional que tuvo el video grabado en un aula de Jesús María, donde un alumno en proceso de integración sufrió hostigamiento por parte de sus compañeras, los padres del joven que fue víctima dieron a conocer una sentida carta luego de que se viralizara el video de la agresión.
Somos los padres de un menor que, el día 04/08, sufrió una situación de violencia, hostigamiento y bullying por parte de un grupo de compañeras, dentro de una institución educativa.
Consideramos importante hacerles saber que nuestro hijo se encuentra dentro del Espectro Autista, condición que puede dificultar la interpretación de determinadas situaciones sociales y el registro de las intenciones de otras personas.
Lamentablemente, además de la agresión sufrida, nuestro hijo fue expuesto y vulnerado en su privacidad mediante la filmación y posterior difusión de un video en el que se registra lo ocurrido.
Como padres, consideramos que dicha filmación fue realizada de manera premeditada, esperando su reacción con el propósito de burlarse de él, ridiculizarlo y posteriormente compartir las imágenes. La difusión de ese material agravó considerablemente la situación y generó un profundo impacto en nuestro hijo y en toda nuestra familia.
Como consecuencia de la agresión recibida, nuestro hijo debió recibir atención por parte del servicio médico de emergencia y posteriormente fue trasladado a una clínica privada para una evaluación más completa, donde se le diagnosticó traumatismo de brazo.
En el momento del incidente se nos informó que nuestro hijo había tenido un altercado con una compañera dentro del curso, en un momento en el que no se encontraba presente un adulto responsable. Sin embargo, nuestro hijo insistía en que habían participado dos compañeras. A pesar de ello, en el acta inicial figuraba únicamente una alumna involucrada.
En ese momento no llegamos a dimensionar la gravedad de lo sucedido. Fue recién el día martes 11/08, al tomar conocimiento de la existencia de un video publicado en una red social, cuando comprendimos la magnitud de la situación. Nunca fuimos informados de que el incidente había sido filmado ni de que ese video ya había comenzado a circular dentro de la institución.
Al enterarnos de la circulación del video en redes sociales, nos presentamos voluntariamente en la institución con el objetivo de dialogar con las autoridades y buscar una respuesta ante lo ocurrido. Sin embargo, no quedamos conformes con las medidas adoptadas, por considerar que la gravedad de los hechos requería una intervención de mayor alcance.
Por este motivo, hemos concurrido reiteradas veces y de manera voluntaria al establecimiento, buscando respuestas y una solución acorde con la gravedad de los hechos y con el impacto que esta situación ha generado en nuestro hijo y en nuestra familia.
Queremos también agradecer profundamente a todas las personas que nos escribieron, nos llamaron y se acercaron para acompañarnos en este momento: excompañeros de la escuela primaria, maestras, su integradora, el equipo terapéutico, familiares y todas aquellas personas que conocen a nuestro hijo y a nuestra familia.
Agradecemos especialmente a quienes comprendieron la situación, empatizaron con nuestro dolor y manifestaron su indignación al conocer la existencia y circulación de la filmación. Cada mensaje, llamado y muestra de apoyo significó un enorme consuelo y nos dio fuerzas para asumir el lugar que hoy nos corresponde: ser la voz de nuestro hijo y defender sus derechos.
Por último, queremos pedirles a quienes tengan acceso al video que lo denuncien y eviten continuar compartiéndolo o difundiendo su contenido.
Como familia, nos afecta profundamente ver a nuestro hijo expuesto en una situación de violencia y vulnerabilidad. Detrás de él hay años de acompañamiento, esfuerzo y trabajo para que pueda desarrollarse, integrarse y desenvolverse en la sociedad con la mayor autonomía posible, sin que su condición sea motivo de discriminación o estigmatización.
Lo que más nos duele como padres es sentir que, en cuestión de minutos, una situación de este tipo puede poner en riesgo tantos años de esfuerzo y afectar profundamente la confianza y el bienestar de nuestro hijo.
No buscamos solamente señalar lo sucedido. Buscamos que se comprenda la gravedad de lo ocurrido, que se proteja a nuestro hijo y que situaciones como esta no vuelvan a repetirse.
Como padres, solo queremos que nuestro hijo pueda crecer, aprender, relacionarse y vivir plenamente, siendo respetado y valorado por quien es.
Hoy necesitamos ser su voz. Y eso es lo que vamos a hacer.
Agradeceríamos profundamente que puedan compartir este descargo, no solo para terminar con la exposición de nuestro hijo en el video sino también para ayudar a generar conciencia sobre la gravedad de lo sucedido.
Muchas gracias por su tiempo, por acompañarnos, por comprender nuestro dolor y, sobre todo, por tomarse unos minutos para leer este descargo.
