Una joven de 22 años realizó una grave denuncia contra el pastor de una iglesia evangélica de Salsipuedes, quien también se desempeñaría como efectivo policial en la comisaría local. La denunciante lo acusa de haberla besado contra su voluntad y de intentar retenerla en su domicilio.
Según la denuncia, la joven había regresado a Salsipuedes unos días antes del hecho, desde La Rioja (donde se había mudado hace un mes con su madre), lo hizo para visitar amigos y asistir a un evento social. La fiesta, a la que concurrió, reunió en su mayoría a miembros de la iglesia evangélica “Agape”, a la que la joven asistió durante dos años.
Una Invitación que Terminó en Abuso
Según el relato de la denunciante, tras la fiesta recibió un mensaje del pastor, quien le comentó que la habían visto de vuelta en la ciudad y la invitó a visitarlos a él y a su familia. La joven no sospechó nada anormal y aceptó.
Sin embargo, el jueves 17, cuando la joven decidió escribirle al hombre para avisarle que pasaría a saludar, él le respondió que estaba solo, pero que la esperaba igual. Aunque ella no contestó, media hora después, el pastor le envió otro mensaje preguntando si “estaba lindo para comer lomitos”. Cuando la joven le comentó que estaba con una amiga, él le insistió para que fuera sola, argumentando que así podrían charlar “tranqui” y “serían menos lomitos que pagar”. La joven accedió a la peculiar invitación y se dirigió a su domicilio.
Una vez en la casa, la hizo pasar a la cocina y, de manera jocosa, apagó la luz diciendo que “había que ahorrar”. Al encenderla nuevamente, su comportamiento comenzó a cambiar. Tras charlar un rato sobre temas de la iglesia, llegó la comida que habían pedido, y es entonces cuando la situación se tornó incómoda y alarmante.
El Incidente y el Intento de Escape
La denunciante relató que el hombre intentó darle comida en la boca y la miraba fijamente sin hablar, lo que la hizo sentir “muy incómoda”. Cuando ella intentó retirarse, él le propuso un abrazo. En ese momento, según la declaración, la abrazó y comenzó a besarla en el cuello. A pesar de la resistencia de la joven, él la besó en la boca “en contra de la voluntad” de ella.
La víctima intentó zafarse y levantarse, pero el pastor se interpuso en la puerta, impidiéndole la salida. Tras un forcejeo, la joven logró empujarlo y abrir la puerta. Sin embargo, al salir, él la tomó del antebrazo, causándole dolor, y le insistió para que no se fuera. La denunciante logró zafarse y huir, dirigiéndose a la casa de su padrastro.
Mensajes Post-Incidente y Decisión de Denunciar
Minutos después del incidente, la joven recibió mensajes de WhatsApp del pastor en los que le expresaba: “no me da la cara para pedir perdón y menos para decirte que la verdadera debilidad estaba en mi carne ya veré que hago con mi vida porque estoy muy mal” y “por favor solo te pido que me ayudes por favor”.
La denunciante manifestó sentirse “sorprendida, confundida, asco porque es mi pastor, es como mi papá, nunca me imaginé que él pudiera hacer eso, me sentí decepcionada”. Al regresar a casa de su padrastro, llamó llorando al hijo del pastor, a quien considera su amigo, para contarle lo sucedido. Posteriormente, su padrastro la convenció de radicar la denuncia, alertándola sobre la posibilidad de que otras adolescentes pudieran ser víctimas de situaciones similares.
La joven también reveló que el hombre tiene una gran influencia sobre los adolescentes de la iglesia y que en otra ocasión le había dicho a solas que era “muy linda y que no era como las demás chicas del barrio”.
La víctima instó la acción penal por el delito contra la integridad sexual y aportó capturas de los chats mantenidos con el denunciado como prueba. Como medida preventiva, la Justicia de Jesús Maria, donde se radicó la denuncia, emitió una orden de prohibición de acercamiento del pastoe sobre la joven por violencia familiar.
