En un desenlace que redefine la geopolítica del hemisferio, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció esta mañana que Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, han sido capturados y trasladados fuera de Venezuela. La operación, calificada por Washington como un éxito de precisión, se produjo tras una madrugada de intensos bombardeos sobre puntos estratégicos de Caracas y otras ciudades clave del país.
El anuncio llegó primero a través de la red social Truth Social, donde Trump detalló que la captura fue ejecutada por fuerzas de seguridad estadounidenses en una operación conjunta. “Los detalles se darán a conocer más adelante”, adelantó el mandatario, quien ya citó a la prensa internacional a las 11:00 en su residencia de Mar-a-Lago para ampliar la información sobre el paradero del líder chavista.
Lo que comenzó a mediados de noviembre de 2025 como la Operación ‘Lanza del Sur’ —una ofensiva supuestamente centrada en el narcoterrorismo— escaló rápidamente hasta convertirse en una intervención directa. El Secretario de Guerra, Pete Hegseth, confirmó que la extracción de Maduro era el objetivo latente de un despliegue que incluyó al portaaviones USS Gerald Ford y la reciente incautación de buques petroleros que intentaban eludir las sanciones para abastecer a China, Irán y Cuba.
La tensión había llegado a su punto de quiebre días atrás, cuando drones de la CIA atacaron un puerto vinculado al Tren de Aragua. Ese movimiento fue el primer indicio de que Washington estaba dispuesto a tocar tierra venezolana, desafiando las advertencias de Moscú y Pekín.
Mientras Trump celebraba la operación, desde Caracas el clima era de caos y resistencia. La vicepresidenta Delcy Rodríguez, en una comunicación telefónica transmitida por la señal estatal VTV, calificó la ofensiva como un “ataque aéreo brutal” y una violación flagrante del derecho internacional. Con tono urgente, Rodríguez exigió una “prueba de vida inmediata” de Maduro y su esposa, reconociendo que el mando chavista desconoce actualmente su paradero.
Por su parte, el influyente ministro del Interior, Diosdado Cabello, hizo un llamado desesperado a las milicias y fuerzas de seguridad para defender la soberanía nacional frente a lo que llamó el “paso en falso” del imperialismo. Sin embargo, la efectividad del ataque estadounidense parece haber fracturado la cadena de mando tradicional.
La gran incógnita que se abre ahora es quién llenará el vacío de poder. Aunque figuras como Javier Milei celebraron la caída del régimen en redes sociales, la cautela impera en el resto de la región. El presidente brasileño, Lula da Silva, ya expresó su preocupación por una posible desestabilización masiva en Sudamérica.
Dentro de Venezuela, el escenario es incierto. Fuentes cercanas sugieren que Trump no confía plenamente en los actuales liderazgos opositores, buscando evitar a toda costa un “nuevo Afganistán”. Esto deja la puerta abierta a tres salidas: una transición negociada con figuras del chavismo como Vladimir Padrino López, el ascenso de una nueva junta electoral, o un endurecimiento del régimen bajo un nuevo mando interno que ya advierte que la lucha no ha terminado.
