El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó al máximo la tensión diplomática al amenazar con romper todo vínculo comercial con España. La advertencia surge tras la decisión del gobierno de Pedro Sánchez de prohibir el uso de las bases militares estadounidenses en territorio español para las operaciones de la ofensiva contra Irán. Desde la Casa Blanca, el mandatario estadounidense calificó el accionar del país europeo como “terrible” y cuestionó duramente la falta de cooperación de su aliado en las acciones bélicas que Washington lleva adelante junto a Israel.
Por su parte, el Gobierno de España respondió de manera tajante, asegurando que cualquier cambio en la relación comercial deberá respetar la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional y los acuerdos vigentes entre la Unión Europea y Estados Unidos. Madrid reivindicó su rol como miembro clave de la OTAN y su compromiso con la defensa europea, mientras que el propio Pedro Sánchez resumió la postura oficial con la consigna “No a la guerra”, criticando a quienes utilizan los conflictos bélicos para encubrir fallas políticas internas.
La escalada verbal generó una reacción inmediata de la Unión Europea. A través de su portavoz, Olof Gill, la Comisión Europea manifestó su total solidaridad con España y advirtió que el bloque está preparado para actuar y salvaguardar sus intereses mediante la política comercial común. Este nuevo foco de conflicto internacional pone en jaque la estabilidad de las relaciones trasatlánticas y abre un escenario de incertidumbre sobre las posibles sanciones económicas que la administración Trump podría intentar implementar contra la nación ibérica.
