Una audaz innovación gastronómica está sacudiendo las redes sociales y dividiendo opiniones. La emprendedora rosarina Carolina Almaraz creó un alfajor de kétchup, una combinación que a primera vista parece insólita, pero que, según su autora, ya es un éxito de ventas.
La polémica golosina surgió como un original homenaje al “Carlito”, el tradicional sándwich de jamón y queso tostado con kétchup, un clásico de la ciudad. Almaraz aseguró que, pese a las dudas que puede generar, los clientes no solo lo prueban, sino que también regresan por más. “La gente vuelve a repetir, que es lo que a mí me sorprende”, comentó la emprendedora, visiblemente satisfecha con la inesperada recepción.
La creación fue validada por el reconocido catador de alfajores Hernán Montes de Oca, quien se animó a probarlo. Según el experto, la clave está en el relleno: una ganache de chocolate blanco que contiene el kétchup de forma “muy sutil”. “El alfajor con kétchup es jugado, pero está bien llevado a cabo”, sentenció, dejando claro que el sabor del aderezo no es abrumador.
Almaraz se mostró entusiasmada con el revuelo generado. Lejos de las críticas, afirmó que esta controversia es lo que más le gusta. Esta innovación no es un caso aislado en la industria, que parece estar rompiendo moldes. Otros emprendedores están experimentando con sabores como el ajo negro, el Fernet y, con un guiño a la cultura local, incluso se explora la posibilidad de un alfajor con el aperitivo rosarino Amargo Obrero.
