En un fallo contundente, el Tribunal Oral en lo Criminal 5 dictaminó la pena de prisión perpetua para Esteban Emanuel Portillo, quien en octubre de 2017 perpetró un atroz homicidio contra su hijastro, un niño de tan solo cinco años, utilizando sus muletas como arma.
El juicio oral reveló perturbadores detalles sobre el espantoso calvario que el pequeño tuvo que soportar aquella fatídica mañana, cuando su padrastro, aquejado de una discapacidad motriz, lo atacó con una ferocidad inimaginable.
Según las investigaciones, Portillo golpeó a Esteban Sosa con las muletas que necesitaba para moverse y luego lo abandonó agonizante en la entrada de la vivienda que compartían en Quilmes.
Los jueces Juan Martín Mata, Gustavo Farina y Federico Merlini respaldaron la solicitud de la fiscal Mariel Calviño y sentenciaron a Portillo a la máxima condena posible.
La defensa del acusado había solicitado su absolución o, en su defecto, que se le imputara la figura de “homicidio preterintencional”, que conlleva una pena de 3 a 6 años de prisión.
Portillo compareció ante el tribunal acusado del delito de “homicidio agravado por alevosía”, por aprovechar la indefensión de su hijastro para perpetrar el brutal ataque.
Durante el juicio se confirmó que, en el momento del ataque, la madre del niño no se encontraba en el domicilio y que los golpes le causaron graves lesiones en la cabeza y el abdomen, lo que resultó en su fallecimiento minutos después.
El cuerpo del pequeño fue descubierto por un tío que pasaba por la vivienda y lo vio tendido en la entrada. Desesperado, solicitó ayuda a los vecinos, quienes lo trasladaron al hospital donde lamentablemente se certificó su deceso.
Un testigo relató que cuando informaron a Portillo sobre el traslado del niño, “permaneció impasible, como si nada hubiera ocurrido”.
