Durante el rally bike de “El Desafío del Camino Real” de 2021, la totoralense Patricia Brusadín sembró una semilla de sueño. Sentada en el césped, mientras acompañaba a su hija Rosario y a su hijo Emiliano recibir premios en la carrera de ciclismo, una dupla subió al podio en una bicicleta tándem. En ese instante, una mujer ciega decidió que, ella también estaría allí.
Ese anhelo se convirtió en realidad. Patricia no solo compitió en la reprogramación del Desafío del Camino Real en este mes de septiembre, sino que encontró la pieza clave para convertir su pasión por el ciclismo en una hermosa historia de compañerismo: a su guía, David Quinteros.
La historia de esta dupla es un testimonio de tenacidad. Patricia se contactó con el grupo “Rueda Conmigo” e hizo todos los preparativos, incluyendo la puesta a punto de su bicicleta tándem en “Q Bikes” , el emprendimiento familiar de David Quinteros.
Inicialmente, David era solo el “plan c” para pilotear la tándem, pero se convirtió en el compañero ideal. “Estoy viviendo un sueño precioso porque he encontrado a la persona que me guía y pilotea la tándem de manera orgánica, natural,” relata Patricia con emoción. “Él también disfruta de eso, él es el que propone salir”.
La relación en la bicicleta, que Patricia prefiere llamar convivencia en lugar de inclusión, es un trabajo de a dos donde la confianza es el motor. En tan solo 15 días, David y Patricia practicaron tres veces por semana para poder competir.
En la carrera, a pesar del fuerte viento en contra, la dupla demostró su sincronía y coraje. “David me alentaba y me decía ‘no me podés abandonar en estos últimos 3 kilómetros, vos tenés que poder, yo no puedo solo, tenemos que hacerlo de a dos’,” recuerda Patricia. “Saqué fuerzas de mis piernas… y llegamos muy cansados… pero lo logramos.”
Patricia hizo un especial hincapié en el apoyo fundamental de David y Q Bikes. David no solo se convirtió en su guía, sino que también aplicó todos sus conocimientos para realizar las complejas adaptaciones necesarias a la tándem, convirtiéndola en una máquina más competitiva. “No te puedo explicar cómo arregló la bici, todas las adaptaciones que le hizo”, asegura Patricia, destacando su deseo de sostener este apoyo en el tiempo.
La llegada a la meta fue un torbellino de emociones, con el apoyo incondicional de su familia: “La emoción de mi familia: mi hermano Ariel y mi hermana Graciela, la que me dio un matecito en la llegada y que juntos me conmovieron con su emoción, el abrazo de mi nieta Catalina y la euforia de su mamá Mariana Ruiz, alentando siempre,” relató.
El Desafío del Camino Real fue también una jornada de triunfo familiar, ya que sus hijos Rosario y Emiliano se lucieron en sus categorías, logrando un primer y un sexto puesto, respectivamente.
Patricia Brusadin transformó un desafío visual en una fuente de inspiración y alegría, contagiada por la pasión de sus hijos. Hoy, con su tándem mejorada por David Quinteros de Q Bikes y el aliento de toda su familia, el equipo busca nuevos sponsors para seguir compitiendo y demostrando que la convivencia y el esfuerzo compartido pueden cumplir cualquier sueño.

