El reconocido actor estadounidense Michael Madsen, famoso por sus papeles en películas emblemáticas como Perros de la calle y Kill Bill, falleció este jueves a los 67 años en su residencia de Malibú. Su representante confirmó a los medios que la causa de la muerte fue un paro cardíaco.
Las autoridades del Condado de Los Ángeles respondieron a un llamado de emergencia al 911 en el domicilio de Madsen, donde lo encontraron inconsciente. La noticia ha causado una profunda conmoción en la industria cinematográfica, dada la fuerte impronta que Madsen dejó en la pantalla grande con sus inolvidables interpretaciones.
El “favorito” de Quentin Tarantino
Madsen era uno de los actores predilectos de Quentin Tarantino, quien lo incluyó en varios de sus filmes más icónicos. Interpretó a Vic Vega, también conocido como Mr. Blonde, en Perros de la calle (1992), a Budd en Kill Bill (2003), a “Grouch” Douglass en Los 8 más odiados (2015) y al sheriff Hackett en Había una vez… en Hollywood (2019). Su estilo rudo y su carisma lo consolidaron como uno de los rostros más representativos de los personajes “duros” del cine estadounidense.
Sus representantes, Ron Smith y Susan Ferris, junto a su publicista Liz Rodríguez, emitieron un comunicado destacando que Madsen se mantuvo muy activo en el cine independiente en sus últimos años. “Michael Madsen ha estado realizando una labor increíble, incluyendo los próximos largometrajes Resurrection Road, Concessions y Cookbook for Southern Housewives”, señalaron. También estaba trabajando en un nuevo libro de poesía, Tears For My Father: Outlaw Thoughts and Poems. Concluyeron el comunicado afirmando: “Michael Madsen fue uno de los actores más emblemáticos de Hollywood, a quien muchos extrañaremos”.
Una vida marcada por la tragedia personal
La vida personal de Madsen también estuvo signada por profundas tragedias. En 2022, su hijo Hudson Madsen, de 26 años, quien había servido en el ejército estadounidense y combatido en Afganistán, se quitó la vida en su casa de Hawái. Hudson era, además, ahijado de Quentin Tarantino. La pérdida fue un golpe devastador para el actor, quien en ese momento expresó su desconcierto: “Estoy en estado de shock… mi último mensaje de texto fue “Te quiero, papá”. No vi ningún signo de depresión. Solo intento entender lo que pasó”.
El dolor por la muerte de su hijo tuvo repercusiones en su vida conyugal. En septiembre de ese mismo año, Madsen solicitó el divorcio de su esposa, DeAnna Madsen, alegando “diferencias irreconciliables” y, en documentos judiciales, la acusó de negligencia y alcoholismo, responsabilizándola parcialmente por el suicidio de Hudson.
Antes de convertirse en uno de los actores fetiche de Tarantino, Madsen participó en exitosos títulos como Thelma y Louise (1991), Liberen a Willy (1993) y Donnie Brasco (1997). En una entrevista en 2020, reveló que Harvey Weinstein, productor de algunas de las películas de Tarantino, no lo quería en los elencos, y que fue el propio director quien insistió en mantenerlo. “Creo que solo salgo en ellas porque Quentin me defendió en cada ocasión y dijo: “Voy a usar a Michael, te guste o no””, compartió entonces.
