Murió el actor, director y dramaturgo Santiago Ríos a los 71 años. La triste noticia fue comunicada de manera oficial por la Asociación Argentina de Actores y Actrices, entidad que expresó sus profundas condolencias a los familiares, amigos y seres queridos del artista, además de rendir homenaje a un legado que marcó la identidad de las producciones nacionales a lo largo de varias décadas.
Nacido el 15 de octubre de 1955 en la provincia de Entre Ríos, Ríos forjó una trayectoria de enorme versatilidad que lo llevó a ganarse el afecto y el respeto del público y de sus pares en el cine, el teatro y la televisión. En la pantalla chica, su rostro se volvió una presencia familiar e indispensable gracias a su participación en algunas de las ficciones más exitosas y emblemáticas de la historia reciente de la televisión argentina, tales como «Los simuladores», «Casados con hijos», «Tumberos», «Son amores», «Los Roldán», «La niñera», «Patito Feo», «Casi ángeles», «Graduados», «100 días para enamorarse», «ATAV – Argentina, tierra de amor y venganza» y, de manera más reciente, «El mejor infarto de mi vida».
Su paso por las tablas también fue testigo de su rigor conceptual y su sólida formación, desplegando su talento tanto en el circuito oficial y comercial como en el teatro independiente. Sobre los escenarios, trabajó bajo las órdenes de prestigiosos directores de la talla de Rubén Szuchmacher, Pompeyo Audivert, Norman Briski, Agustín Alezzo y José María Muscari, integrando los elencos de piezas de gran repercusión como «Los Locos Addams», «Rey Lear», «Stefano», «Sinvergüenzas», «Marat-Sade», «Filomena Marturano», «Extraña pareja» y «Dice mamá que basta».
El séptimo arte no fue ajeno a su impronta interpretativa, dejando grabada su huella en largometrajes cinematográficos como «1978», «Tiro de gracia», «Amor a mares», «La boleta», «Lucky Luke», «La furia», «Corazón iluminado» y «El abismo… todavía estamos». Con su partida, la colonia artística despide a un creador polifacético cuyo compromiso con el oficio actoral y la dirección enriqueció notablemente las pantallas y las salas teatrales de todo el país.
