Este viernes 5 de junio dejó de existir Carlos Alberto Solari tras una larga y valiente lucha contra una enfermedad que lo mantuvo alejado de los escenarios en los últimos años. El deceso se produce a tan solo días de lo que fue el recital de su banda, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, celebrado el pasado 23 de mayo en la ciudad de Jesús María. La noticia conmueve a una multitud de seguidores que hicieron de su figura un pilar de la contracultura nacional.
Nacido en Paraná el 17 de enero de 1949, el Indio Solari se consolidó como el cantante y compositor principal de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, banda que fundó en La Plata en 1976 junto a Skay Beilinson. Durante décadas, el grupo se transformó en un fenómeno de masas sin precedentes, editando nueve álbumes de estudio que se convirtieron en la banda sonora de varias generaciones. Tras la disolución de Los Redondos en 2001, Solari inició un exitoso camino solista al frente de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, con quienes lanzó cinco discos fundamentales, comenzando con El tesoro de los inocentes en 2004 y cerrando su etapa de estudio activa con El ruiseñor, el amor y la muerte en 2018.
Su última presentación física frente a su público tuvo lugar en el recordado y multitudinario concierto de Olavarría en 2017. A partir de allí, y tras confirmar en 2023 su retiro definitivo de los escenarios debido al avance del mal de Parkinson, el músico se refugió en su estudio de Parque Leloir. En este último tiempo, continuó activo a través de proyectos experimentales como El Mister y los Marsupiales Extintos, la publicación de sus memorias y colaboraciones recientes con artistas de las nuevas generaciones, como su participación en el último álbum de Wos.
Reconocido por su voz de barítono y una lírica cargada de metáforas crípticas, Solari fue distinguido en múltiples ocasiones, recibiendo el Premio Konex de Platino y, recientemente en mayo de 2026, el título de doctor honoris causa por parte de la Universidad de Buenos Aires. Su legado trasciende lo estrictamente musical, dejando una huella imborrable en la historia social y cultural de Argentina. Sus restos serán despedidos en la intimidad, mientras que en las calles y redes sociales ya se multiplican los homenajes para quien fuera la voz de la “población de los perdedores”.
