El mundo de la música y el cine despide hoy a una de sus figuras más influyentes: el aclamado compositor y pianista argentino Lalo Schifrin, quien falleció este jueves en Los Ángeles a los 93 años. El deceso se produjo tras complicaciones derivadas de una neumonía que lo mantenía internado.
Schifrin, un verdadero embajador del arte a nivel global, dejó un legado imborrable con piezas icónicas que trascendieron generaciones. Su obra más reconocida, sin duda, es el inconfundible tema de la serie televisiva y posterior saga cinematográfica “Misión Imposible”, un éxito que lo catapultó a la fama internacional a mediados de los años ’60 y le abrió las puertas de Hollywood.
La pasión por la música de Schifrin, nacido en Buenos Aires el 21 de junio de 1932, venía de cuna. Hijo de un maestro concertino de la Filarmónica de Buenos Aires, Lalo desafió las expectativas iniciales de su padre al elegir un camino que fusionaría lo clásico con el jazz. Tras estudiar composición en el Conservatorio de París, regresó a Argentina como un virtuoso pianista de jazz, captando la atención de leyendas como Dizzy Gillespie, quien lo invitó a unirse a su banda en Nueva York en 1960.
Durante varias temporadas, Schifrin compartió escenario con figuras de la talla de Count Basie, Ella Fitzgerald y Miles Davis. Su talento como arreglador lo llevó a producir un centenar de trabajos, incluyendo discos de Gillespie y Stan Getz, y el célebre álbum “The Cat” de Jimmy Smith, ganador de un Grammy en 1964.
De “Misión Imposible” a Hollywood y más allá
Fue en 1963 cuando Schifrin se instaló en Hollywood, aunque ya había incursionado en el cine argentino con la música de “El jefe” (1958). Sin embargo, el éxito arrollador de “Misión Imposible” redefinió su carrera. “Se volvió tan popular que cambió mi carrera y me abrió puertas a múltiples encargos”, afirmó en su momento. El álbum de la serie le valió dos premios Grammy al mejor tema instrumental y la mejor banda sonora.
Su genio creativo se extendió a decenas de producciones cinematográficas y televisivas, incluyendo la música de películas como “Harry el sucio” (con Clint Eastwood), y series como “Starsky & Hutch”, “Ben Casey”, “El planeta de los simios”, “Mannix” y “Operación Dragón” de Bruce Lee. Schifrin también compuso la banda sonora de la última película de Sam Peckinpah, “The Osterman Weekend” (1983), y regresó a sus raíces argentinas para “Tango” de Carlos Saura (1998).
A pesar de sus múltiples nominaciones al Oscar a lo largo de los años, Lalo Schifrin recibió un Oscar honorífico por su trayectoria en 2018. En esa emotiva noche en Hollywood, Clint Eastwood fue el encargado de entregarle el galardón. “Componer para el cine me dio una vida de felicidad y creatividad, este Oscar es la culminación de un sueño”, expresó Lalo al recibirlo.
Entre sus numerosas distinciones, también se destacan cuatro premios Grammy, una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y el Premio Max Steiner de música para cine. En 2016, el Ministerio de Cultura de Francia lo nombró Commandeur des Arts et des Lettres.
Hace apenas dos meses, Schifrin volvió a cautivar al público con el estreno de “¡Viva la Libertad!” en el Palacio Libertad, una sinfonía creada junto a Rod Schejtman e interpretada por la Orquesta Sinfónica Nacional, un homenaje “al espíritu resiliente que nos define como argentinos”.
Lalo Schifrin, un músico formidable y excepcional, dejó escrito en su autobiografía “Misión Imposible: Mi Vida en la Música”: “En la música, las opciones son infinitas. Lo que se ha hecho hasta ahora en el campo de la música electrónica ni siquiera ha arañado la superficie de un vasto continente por explorar”. Su legado, sin duda, continuará inspirando a las futuras generaciones.
