Lo que prometía ser el sueño de la casa propia terminó en una verdadera pesadilla legal y financiera. La Fiscalía de Instrucción de Vigésima Séptima Nominación, de la Unidad de Investigación de Casos Complejos, pateó el tablero y pidió citar a juicio a Miguel Ángel Tallone y a sus dos hijos, Franco y Romina Tallone, acusados de armar una aceitada maquinaria para cometer 22 estafas reiteradas.
La banda familiar operaba a través de tres empresas: Crea Grupo Constructor SRL, Crea Grupo Constructor SAS y MFRT S.A.S. ¿El gancho? Ofrecían la construcción de viviendas y piletas con financiación y bajo la atractiva modalidad “llave en mano”, utilizando sistemas que van desde el tradicional hasta el Steel Framing, Emmedue y Wood.
Para que la trampa fuera perfecta, montaron una puesta en escena espectacular en barrio Urca, de la ciudad de Córdoba. Tenían oficinas gigantescas, un ejército de vendedores, arquitectos distribuidos en modernos boxes y una fuerte campaña publicitaria que incluía fotos falsas de supuestos avances de obra. Todo un decorado de primer nivel diseñado exclusivamente para captar los fondos de compradores ilusionados.
Sin embargo, detrás del lujo no había nada. La investigación judicial determinó que los imputados sabían perfectamente que jamás entregarían las viviendas en los plazos pactados. De hecho, en la gran mayoría de los casos, las obras ni siquiera se empezaron. Con esta maniobra, el clan Tallone embolsó una fortuna: el perjuicio total para las víctimas supera los 600.000 dólares y los 800.000.000 de pesos, según la última actualización por IPC. Ahora, la familia constructora deberá rendir cuentas ante los jueces.
