La problemática de la adicción a las drogas, y su cruda relación con la delincuencia, se vuelve una realidad desgarradora en el testimonio de la madre del hombre detenido en Jesus María por hurto durante la mañana de este viernes. Con el corazón en la mano, compartió su angustia. Su hijo, de 27 años, se encuentra atrapado en un espiral de consumo y delitos que no solo lo consume a él, sino a toda su familia.
“Mi hijo sí ha tenido delitos. Ha tenido problemas antiguos. Sí, ha tenido problemas“, comenzó relatando la mujer, con una voz cargada de cansancio y preocupación. “Él se droga. Y el problema es con la droga. Se droga todos los días y todos los fines de semana“.
La madre también denunció la supuesta violencia policial contra su hijo. “Ellos (la policía) saben muy bien. La otra vez salió de acá, golpeado, le habían pegado. Y ellos lo llevan al hospital primero y después le pegan, ¿ah? Eso no dicen. No aclaran eso. Estoy preocupada, ¿me entiendes? Soy la madre“.
Consultada sobre si su hijo comete estos actos para financiar su adicción, la respuesta fue contundente: “Sí, solamente para drogarse, Ariel. Porque él se droga todos los días. Yo recurrí a todos lados, pero él no se deja ayudar, ¿entiende?“.
El inicio de este calvario se remonta a la adolescencia de su hijo. “Él ahora tiene 27 años, pero empezó a los 15, 16 años. Estuvimos en el dispensario y tuvimos con un grupito del dispensario de la Costanera y él estuvo en un lugar donde le ayudaban mucho, que hacían pan, galleta, todo para sacarlo a varios chicos de ahí de la Costanera. Pero bueno, no parece que no le fue suficiente, entonces siguió, siguió con esto, siguió con la droga y lo sigue haciendo, porque nosotros lo hablábamos, le decimos, y es como que él está en otro lado“, lamentó.
La mujer describió el impacto de la adicción en la personalidad de su hijo. Cuando está bajo los efectos de la droga, “sí, sí, sí, ¿qué quiere que te diga? Lo desconocemos“.
“Hay gente que no le entiende a los chicos, hay chicos que se mueren por la droga, hay chicos que fuman el ‘pipazo'”, reflexionó, haciendo hincapié en la necesidad de comprender la adicción como una enfermedad. A modo de ejemplo, mencionó un caso reciente: “El domingo pasado casualmente llevaron un chico de la Costanera porque estaba vomitando sangre, se había desmayado por causa de eso, y ellos lo tratan, que son unos choros“.
Finalmente, la madre reconoció la complejidad de la situación, entendiendo la frustración de quienes son víctimas de los robos. “Sí, sí, te entiendo, sí. A mí no, porque las cosas a uno le cuestan, ¿me entiendes? Pero no sé cómo explicarte. Es difícil separar la delincuencia con la enfermedad“, concluyó.
