La Cámara de Deán Funes, en una sala unipersonal a cargo del vocal Pablo Ceballos Chiappero, dictó la absolución del oficial inspector Luis Alberto Faría, quien se encontraba imputado por el delito de homicidio con exceso en el legítimo ejercicio de un cargo. El uniformado había causado la muerte de Cristian Iván Muñoz tras repeler un ataque con su escopeta reglamentaria durante un procedimiento en una zona rural del departamento Tulumba. El trágico episodio representó el desenlace de una violenta secuencia que se había iniciado horas antes en la localidad de San José de las Salinas, cuando Muñoz violó una restricción judicial de acercamiento y efectuó disparos con una pistola calibre 22 contra la vivienda donde se refugiaba su expareja. Pese a las sucesivas intervenciones policiales para persuadirlo, el agresor huyó en motocicleta ante la llegada de refuerzos.
Posteriormente, Faría y otro efectivo avistaron al fugitivo en un campo cercano y le dieron la voz de alto. Lejos de acatar la orden, Muñoz efectuó disparos contra los uniformados, lo que motivó la respuesta del oficial inspector con cartuchos de perdigones de plomo a una distancia aproximada de cincuenta metros, provocándole heridas letales. Al fundamentar el fallo, el magistrado Ceballos Chiappero sostuvo que la situación de peligro generada por el fallecido continuaba en pleno desarrollo al momento del enfrentamiento, remarcando que el imputado se enfrentó a un individuo armado que ya había demostrado una abierta disposición a utilizar el fuego tanto contra civiles como contra el personal policial. El tribunal consideró irracional exigir que se afronte una agresión potencialmente letal con armamento no letal, validando el accionar del agente ante la persistencia de la amenaza.
Asimismo, la sentencia descartó de manera categórica cualquier hipótesis de ejecución extrajudicial, uso arbitrario de la fuerza o un caso de violencia institucional. El camarista subrayó que la conducta posterior de Faría, quien procuró de inmediato preservar la vida de su agresor en lugar de alterar la escena o desentenderse del hecho, resulta incompatible con un ánimo de represalia. Finalmente, la Justicia determinó que la persecución no se dirigió contra un simple fugitivo en retirada, sino contra un sospechoso que pretendía asegurar su escape mediante el uso activo de un arma de fuego, concluyendo de este modo que la respuesta policial se encuadró dentro de los márgenes del cumplimiento del deber.
