La Justicia de Córdoba condenó al Estado provincial a indemnizar con sumas de entre 25 y 30 millones de pesos a tres mujeres afectadas por un intercambio de bebés ocurrido en 1977 en una maternidad pública, un dramático error que recién salió a la luz 46 años después gracias a estudios de ADN. El resarcimiento económico alcanza a las dos mujeres que fueron intercambiadas al momento de nacer y a una de las madres, quien crio durante más de cuatro décadas a una niña creyendo que era su hija biológica.
El fallo, dictado por el juez en lo Civil y Comercial de 35° Nominación, Mariano Díaz Villasuso, determinó que la institución sanitaria incurrió en una grave falta de servicio. En su argumentación, el magistrado destacó que, si bien la atención médica del parto es una obligación de medios, la correcta entrega de los recién nacidos a sus verdaderas familias constituye una estricta obligación de resultado que el Estado no cumplió, vulnerando directamente el derecho humano esencial a la identidad.
La resolución de este caso fue posible tras una investigación impulsada a través de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI), organismo que constató la ausencia de lazos biológicos con la familia de crianza y logró identificar a la otra mujer nacida en la misma fecha y lugar. Durante el proceso, el juez descartó taxativamente que el episodio estuviera vinculado a delitos de apropiación de la última dictadura cívico-militar, dado que los ingresos de las madres al centro de salud fueron voluntarios y los perfiles genéticos no arrojaron coincidencias en el Banco Nacional de Datos Genéticos con personas desaparecidas.
La sentencia judicial subraya el daño irreparable y la profunda alteración psicológica que sufrieron las víctimas al desarrollar prácticamente toda su vida en el seno de una familia equivocada, siendo privadas de crecer con su entorno de origen. El magistrado remarcó el devastador impacto vital que significa descubrir la verdadera filiación en la adultez, una tragedia familiar que en este caso particular se vio dolorosamente agravada por el fallecimiento previo de varios de los progenitores biológicos, haciendo imposible cualquier intento de revinculación.
