La tradicional Doble San Francisco-Miramar, en su 55ª edición, quedó envuelta en una polémica inédita tras la deserción masiva de equipos de renombre al conocerse la implementación de controles antidoping aleatorios al finalizar la competencia. Esta decisión, adoptada antes de la segunda etapa, dejó apenas 38 de 110 ciclistas en competencia para el trayecto de regreso desde Ansenuza hasta San Francisco.
Entre los equipos que abandonaron destacan KTM, Team Murray, Colla, Facturería El Pato de Chivilcoy y la Municipalidad de Pehuajó. Ninguno de estos controles llegó a realizarse sobre los desertores, dado que estaban programados para el cierre de la carrera. Este hecho alimentó un debate sobre las razones reales detrás de estas decisiones, poniendo en duda la transparencia en el ámbito del ciclismo argentino.
La prematura retirada de estos equipos plantea preguntas inevitables: ¿Qué motivó a estas formaciones a desertar si los controles no habían comenzado? La falta de explicaciones concretas ha generado una ola de especulaciones, dejando en entredicho la credibilidad de uno de los eventos más icónicos del ciclismo nacional.
En un escenario de incertidumbre y cuestionamientos, Maximiliano Almada, del equipo Municipalidad de Pehuajó, protagonizó una hazaña memorable. Pese a quedar solo tras la retirada de sus compañeros, Almada se impuso en solitario en la etapa final, consolidándose como una figura destacada de esta edición.
El triunfo de Almada, más allá de lo deportivo, representa un acto de resiliencia en una edición marcada por decisiones que atentaron contra la esencia del ciclismo y el espíritu competitivo
Fuente: La Voz de San Justo
Foto: La voz de San Justo
