Un grave caso de mala praxis ocurrido en 2016 finalizó con una condena que obliga a una médica, a un sanatorio privado y a una empresa prepaga a indemnizar a una paciente. La mujer, que en aquel momento se sometió a una cesárea programada para dar a luz a su bebé, sufrió complicaciones de salud durante una década debido a que el equipo médico olvidó una gasa de 30 por 30 centímetros dentro de su abdomen.
A los pocos días de la cirugía, la paciente comenzó a sufrir fuertes dolores, vómitos y baja presión, pero en una primera consulta de guardia se negaron a realizarle estudios profundos y la enviaron de vuelta a su casa. Recién dos meses después, en otro centro médico, una tomografía reveló la presencia del objeto extraño, lo que derivó en dos operaciones de urgencia para salvarle la vida. A pesar de las intervenciones, la mujer quedó con secuelas físicas permanentes que le provocaron una incapacidad del 45%.
En el fallo judicial, el magistrado destacó que incluso un error leve genera la obligación de reparar el daño cuando está en juego la vida de una persona. Aunque en los registros de la clínica figuraba que el conteo de gasas había sido correcto, la pericia médica demostró que el material quedó dentro del cuerpo por negligencia. Por este motivo, la Justicia ordenó el pago de más de siete millones de pesos, cifra a la que se le deberán sumar los intereses acumulados por el tiempo transcurrido desde el inicio del caso.
