El Juzgado de Corral de Bustos dictó una sentencia ejemplar al otorgar una indemnización a una joven cuyo novio falleció en un choque frontal. El caso presentaba un desafío legal: la pareja llevaba solo cuatro meses de noviazgo, no vivían bajo el mismo techo y residían en localidades diferentes. Sin embargo, había un vínculo profundo que los unía: la joven estaba embarazada al momento del accidente.
La tragedia ocurrió en la Ruta Provincial 58, cuando una camioneta Amarok invadió el carril contrario y chocó de frente contra la motocicleta en la que viajaba el joven, quien murió de forma instantánea.
Tanto los dueños de la camioneta como la empresa de seguros se negaban a pagarle a la novia. Basaban su defensa en una interpretación rígida de la ley, que dice que solo pueden reclamar una indemnización los familiares directos (padres, hijos, esposos) o quienes convivan con la víctima. Según ellos, como la relación era corta y no vivían juntos, ella no tenía derecho a reclamar por su sufrimiento personal.
El juez Claudio Gómez rechazó el argumento de la aseguradora. El magistrado entendió que el “derecho a ser reparado” no debe depender de si una pareja comparte el mismo domicilio o de cuánto tiempo lleva de novia, sino de la existencia de un afecto real y un proyecto de vida compartido.
En este caso, el juez destacó que el joven fallecido sabía del embarazo y tenía toda la intención de hacerse cargo de su hijo. Por lo tanto, la muerte no solo causó un inmenso dolor (daño moral), sino que destruyó el futuro que la pareja estaba construyendo.
Finalmente, el tribunal condenó a los responsables del accidente a pagar 10 millones de pesos a la novia, para compensar el daño moral sufrido por la pérdida de su pareja y 42 millones de pesos para el hijo, en concepto de alimentos futuros, la pérdida de ingresos que el padre habría aportado y el daño moral por crecer sin su progenitor.
Con esta decisión, la justicia cordobesa reafirma que la protección de la familia y el acceso a la reparación deben estar por encima de los tecnicismos o la cantidad de meses que una pareja lleve unida.
